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EN EL ABANICO DE LOS PRESIDENciables se está abriendo paso el ex procurador y ex fiscal Alfonso Gómez Méndez.
Abogado e historiador, hecho a pulso y conocedor como el que más de la administración del Estado y de la política nacional, este chaparraluno, ahí donde lo ven, puede ganar la Consulta Liberal y, por qué no, ser el candidato de esa colectividad.
Carente de pasados vergonzosos, amistades peligrosas y rabo de paja vergonzante, a quien llaman el Obama colombiano le sobran méritos para aspirar a la primera magistratura nacional.
Su nadadito de perro, que mezcla con una carcajada para algunos pueblerina, seguramente no conquistará los almibarados recintos de la culera capitalina, pero ojo: a nivel popular tiene entrada y discurso y como no anda por los olimpos de la soberbia, seduce tanto como conquista entre otras a la población ahora llamada afrodescendiente.
Con harta madera y un socialismo moderado no representa peligro alguno a la institucionalidad ni menos al capitalismo civilizado que no salvaje.
Aunque faltan muchos días para que se definan las candidaturas, Gómez Méndez se está colando en el marcador principal. Que tiene que derrotar a los cacaos de su partido, sí. Que Gaviria le puede hacer el fo, también. Que Samper de golpe no le marcha, quizás.
Pero lo que es en las ligas medianas —Pardo y Rivera entre otros— este gallito de pelea bien preparado y con dominio de las plazas públicas y de los estudios de radio y televisión, asiduo visitante de las páginas editoriales de periódicos y revistas, podrá ser difícil de derrotar pero imposible de ignorar.
Ha entrado pues en el juego quien muchos consideran es el heredero político de López y uno de los más importantes críticos y comentaristas del pulso del país en los últimos 30 años.