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BOGOTÁ ES UNA MEGACIUDAD QUE tiene un millón 700 mil niños y niñas matriculados en el sistema educativo, oficial y privado. Cifra cuatro veces más grande que la población total de la ciudad hace 50 años y superior a la suma de los habitantes de las tres capitales del Eje Cafetero en 2007.
El 63% del total de niños, es decir, más de un millón, es atendido por la Administración Distrital. La participación de la oferta pública viene creciendo por el aumento vegetativo propio de la ciudad y la llegada diaria de centenares de familias de bajos ingresos, entre ellas las desplazadas. La oferta pública educativa en Bogotá proviene de 350 colegios distritales y 725 sedes, así como de 25 colegios distritales administrados por concesión.
La educación pública está a cargo de la Secretaría de Educación, de lejos la más grande empresa del país, si se tiene en cuenta su nómina (33 mil personas, incluyendo 30.500 maestros) y su presupuesto anual de dos billones de pesos. Han pasado por allí secretarios de primera, incluyendo a José Luis Villaveces, Margarita Peña, la actual ministra Cecilia María Vélez, Francisco Cajiao y Abel Rodríguez. Con diversos énfasis, han sido bien calificados por observadores e instituciones independientes. La cobertura en Bogotá, la calidad, el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, han mejorado visiblemente.
El programa “Bogotá cómo vamos”, auspiciado por entidades como la Cámara de Comercio de Bogotá, La Fundación Corona y El Tiempo, tiene la virtud de evaluar desde hace doce años, periódicamente, y con criterios que le permiten realizar comparaciones idóneas, la aplicación de las políticas públicas distritales en diversos ámbitos. En 2007, Alfredo Sarmiento, respetado investigador y director de DNP/PNUD, reconoció cómo, en un lustro, Bogotá había reducido a la mitad el porcentaje de población en pobreza.
“Centrar el esfuerzo de la ciudad en la gente ha sido muy rentable económica y socialmente. El trabajo de la última administración de la ciudad ha procedido sabiamente desde el punto de vista administrativo. Dio continuidad a programas probados e impulsados por sus excelentes tres predecesores, sin dejar de poner en acción sus propios énfasis… Coordinar las instituciones en un eje social donde la educación, el abastecimiento de alimentos y la salud, se centran en las familias, con preferencia en los niños, dio excelentes resultados sociales” (Sarmiento 2007, PNUD/DNP).
Los logros de mayor equidad durante los últimos cinco años tienen varios nombres propios. El más destacado es el de Abel Rodríguez.
Al erario y a Abel Rodríguez, cabeza de la empresa social más grande del país, les metieron un gol. Una banda de criminales falsificó documentos que sobrevaloraron el precio real de un lote utilizado para la construcción de un magnífico colegio distrital, para más de dos mil niños, en El Mochuelo (Ciudad Bolívar). La misma Secretaría de Educación, al conocer la falsedad, presentó de inmediato denuncia de fraude ante la Fiscalía y los órganos de control.
Castigo severo a los criminales y reconocimiento al maestro Abel Rodríguez, hombre de buena fe, secretario honesto y eficiente, y soñador de equidad.