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El bumerán de Gaza

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EN UN MOMENTO EN QUE ISRAEL está bombardeando la Franja de Gaza para intentar aplastar a Hamas, vale la pena recordar que Israel mismo fue quien fomentó el desarrollo de Hamas.

En la fundación de Hamas, en 1987, Israel estaba preocupado mayormente por el movimiento Fatah de Yasser Arafat y suponía que una organización religiosa de los palestinos contribuiría a socavar a Fatah. Israel calculó que todos esos musulmanes fundamentalistas pasarían su tiempo orando en las mezquitas, así que aplicó una severa represión sobre Fatah y permitió que Hamas surgiera como una fuerza compensadora.

Así que, en Oriente Medio, estamos viendo el ‘efecto bumerán’. El terrorismo árabe fomentó el respaldo a los políticos israelíes de la derecha, quienes emprendieron duras acciones en contra de los palestinos, los cuales respondieron con más terrorismo, y así. Los extremistas de cada bando se sostienen mutuamente y el excesivo ataque terrestre de Israel en Gaza probablemente cree más terroristas en el largo plazo.

Si continúa este patrón, con el tiempo podríamos ver palestinos al estilo de Hamas en un enfrentamiento en contra de israelíes de línea dura, con cada una de las partes volviendo miserable la vida del otro; así como políticos moderados en el políticamente desollado Oriente Medio.

Estuve de visita en la Franja de Gaza durante el verano pasado y encontré a muchos palestinos con sentimientos de ambivalencia, de una forma que los estadounidenses y los israelíes con frecuencia no aprecian. Muchos habitantes de Gaza desprecian a Fatah por considerarlo corrupto e incompetente, y les desagrada el celo excesivo y la represión de Hamas. Pero cuando están sufriendo y son humillados consideran que, emocionalmente, resulta satisfactorio ver a Hamas devolviendo el ataque.

Cierto, Israel fue provocado profundamente en este caso. Israel buscó una extensión de su cese al fuego con Hamas y Egipto ofreció mediar uno, pero Hamas se negó. Cuando es atacado con cohetes por su vecino, Israel tiene que hacer algo.

 Sin embargo, el derecho de Israel a hacer algo no significa que tiene derecho a hacer cualquier cosa. Desde que empezaron los ataques con proyectiles desde la Franja de Gaza en 2001, el número de civiles israelíes que han muerto a causa de cohetes o morteros, con base en una tabulación por parte de grupos israelíes por los derechos humanos, es de 20. Esto no justifica una invasión plena por tierra que ha matado a más de 900 personas (donde resulta difícil saber cuántos son milicianos y cuántos son civiles).

 Entonces, ¿qué podría haber hecho Israel de manera razonable? Bombardear los túneles a través de los cuales los habitantes de Gaza contrabandean armas habría sido una respuesta proporcional si Israel hubiera parado ahí, y lo mismo se aplica a los ataques por aire en contra de ciertos objetivos de Hamas. Un enfoque incluso mejor habría sido el de aligerar el asedio en la Franja de Gaza, quizá creando un ambiente en el cual Hamas habría extendido el cese al fuego. Ciertamente valía la pena intentarlo; y casi cualquier cosa habría sido mejor que atacar de una manera que creara más efecto bumerán.

“Esta política no está fortaleciendo a Israel”, nota Sari Bashi, la directora ejecutiva de Gisha, grupo israelí por los derechos humanos que trabaja en temas relacionados con Gaza. “El trauma que 1,5 millones de personas han estado soportando en Gaza va a tener efectos en el largo plazo sobre nuestra capacidad de vivir juntos.

Mi colega en Gaza trabaja para una organización israelí. Ella está aprendiendo hebreo y es justamente el tipo de persona con la que podemos construir un futuro. Además, su sobrino de seis años de edad, cada vez que una bomba cae del aire, al principio se asusta y después dice —lleno de esperanza— que quizás ahora las Brigadas Kassam les disparen cohetes a los israelíes”.

La estrategia de Israel ha sido la de hacer que sufran los palestinos ordinarios con la esperanza de crear mala voluntad hacia Hamas. Es por esta razón, a partir de 2007, que Israel redujo los embarques de combustible para empresas de servicio público en la Franja de Gaza; y la razón por la cual hoy día, en las consecuencias de los atentados con bombas, el número de residentes de Gaza que carecen de agua corriente asciende a 800.000, destacó Bashi.

“La política israelí sobre Gaza ha sido promovida como una política en contra de Hamas, pero en realidad es una política en contra de un millón y medio de personas en Gaza”, acotó.

Todos sabemos que la solución más plausible al caos de Oriente Medio es una de dos Estados siguiendo los lineamientos que propuso el ex presidente estadounidense Bill Clinton. Resulta difícil saber cómo llegaríamos hasta ese punto, pero uno de los pasos cruciales está en fortalecer al presidente palestino, Mahmoud Abbas, y a su Autoridad Palestina.

En vez de ser así, los informes iniciales dicen que el embate sobre Gaza está concentrando la ira árabe en Abbas y en vecinos moderados como Jordania, socavando a quienes buscan hacer la paz.

 Mi valeroso colega del New York Times en la Franja de Gaza, Taghreed el-Khodary, citó las palabras de un padre de familia, de 37 años de edad, que lloraba sobre el cadáver de su hija de 11 años: “De aquí en adelante, yo soy Hamas. Elijo la resistencia”.

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Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos, ha dicho relativamente poco acerca de Gaza. Al principio, dadas las provocaciones de Hamas, eso fue comprensible. Pero, a medida que la invasión terrestre cobra más vidas, Obama necesita sumarse a los dirigentes europeos en un llamamiento por un nuevo cese al fuego de todas las partes; y después de que asuma la Presidencia, debe suministrar el verdadero liderazgo que el mundo ansía.

Aaron David Miller, negociador de Estados Unidos en Oriente Medio desde hace ya largo tiempo, sugiere en su nuevo y excelente libro, The Much Too Promised Land (‘La tierra demasiado prometida’), que los presidentes deberían ofrecerle a Israel “amor, pero amor severo”.

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Así que, Sr. Obama, encuentre su voz. Enamórese severamente de Israel.

* Columnista de ‘The New York Times’, dos veces ganador del Premio Pulitzer. c.2008 – The New York Times News Service.

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