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Fue el primer ataque letal desde que las fuerzas iraquíes lanzaron un operativo amplio contra combatientes de la red al-Qaeda en la región.
La balacera ocurrió horas después de que funcionarios iraquíes dijeron que habían arrestado a un hombre sospechoso de ser el líder de al-Qaeda en la ciudad de Mosul, el mayor bastión urbano de la red terrorista.
El ataque, uno de los más sangrientos en meses, dejó al microbús acribillado en el desértico occidente de Mosul, donde se han concentrado las medidas de fuerza del gobierno. Se cree que algunos combatientes de al-Qaida han huido de la ciudad hacia la vecina Siria.
La policía descubrió los cadáveres de los reclutas y su microbús cerca de Baaj, una población remota ubicada a 32 kilómetros (20 millas) de la frontera con Siria, según un funcionario provincial en Baaj y un oficial de policía en Mosul. Los policías, en su mayoría de Baaj, regresaban de su campo de reclutamiento, señalaron.
Al parecer un grupo grande de insurgentes emboscó al transporte con una ráfaga de disparos. Nueve cuerpos sin vida, incluido el policía conductor, fueron hallados aún dentro del vehículo y dos sobre el suelo, afuera de éste, dijeron los dos funcionarios, quienes pidieron permanecer en el anonimato ya que no están autorizados a hablar con la prensa.
El funcionario provincial agregó que el ataque tenía el sello de al-Qaeda en Irak y pudo haber sido en represalia por el operativo en Mosul, iniciado hace más de una semana. La milicia estadounidense señaló que estaba revisando los reportes al respecto.
Hasta ahora, el operativo en Mosul casi no había enfrentado violencia, incluso cuando soldados y policías iraquíes respaldados por fuerzas estadounidenses habían realizado redadas y arrestos en la ciudad, una señal que los milicianos habían huido o estaban escondidos.
El lunes, el Ministerio de Defensa anunció la primera muerte en el operativo, de un militar en Mosul.