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Bienvenido 2.009

Uriel Ortiz Soto
31 de diciembre de 2008 – 12:04 p. m.

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Este miércoles 31 de diciembre con doce campanazos te estaremos dando la bienvenida. Esperamos que vuestro equipaje como parodiando el poema “el brindis del bohemio: no sea un equipaje de amargos desconsuelos”.

Para el día primero de enero, habrás mostrado un perfil de lo que será tu gestión durante los doce meses de tu reinado. Nunca antes la llegada de un año había despertado tantas expectativas, analistas de toda índole así lo predicen: pitonisas, adivinos, hechiceros, politólogos, economistas y gobernantes; coinciden en afirmar que serás un personaje difícil, y sin ninguna consideración aplicarás la dosis justiciera que corresponde a cada uno de los territorios del planeta tierra. Tus decisiones hay que aceptarlas, porque son producto de los diarios aconteceres; unos naturales como en el caso del cambio climático, otros propiciados por la mala administración de sus gobernantes, y los destructores de los recursos naturales.

Desde mediados del año que termina, se viene haciendo toda clase  de cábalas, evaluaciones y estudios de lo que será el comportamiento de la economía a nivel mundial durante el año 2009. Todo indica que la crisis se dividirá entre los países que son independientes, y los que son dependientes. Los primeros, muy seguramente que no tendrán mayor problema para asimilar y sortear las enormes dificultades que se presentan en la distribución de sus recursos. A los segundos, como a mi bella Colombia, se los comió el tigre, porque los países independientes van a recortar buen número de ayudas que desde hace variaos años les vienen suministrando. Les va a ocurrir lo propio de los mendicantes que viven a merced de las bondades y las bonanzas de sus patrocinadores, que solamente las proporcionan en los tiempos de holgura.

Cabe preguntar a nuestros gobernantes, ¿sí realmente estamos preparados para afrontar la crisis que se avecina? Lamentablemente tenemos que decir que, no. En Colombia frente a la recesión que muy posiblemente durará varios años; nos podría salvar un proyecto agropecuario de gran envergadura si pudiésemos extenderlo a todos los departamentos y municipios para el fortalecimiento  de la actividad alimentaria. Infortunadamente, esta crisis tan anunciada,  nos cogió con los calzones abajo. El mismo Ministro de Agricultura, está reconociendo lo que tanto hemos dicho por esta columna, y es que hay mucha improvisación en el manejo de los recursos del sector rural. Lo  más deprimente es que se venga a reconocer la triste realidad cuando el enemigo nos está acechando y no disponemos de medios de defensa. Me pregunto: ¿Cuántos miles de millones de pesos se han gastado en programas que al final de cuentas son un rotundo fracaso? Parece que no hemos querido entender que nuestro País es pródigo en invaluables recursos naturales y humanos, pero que tanta demagogia y mentiras, tiene a nuestros campesinos tan decepcionados que les parece mejor emigrar a las áreas urbanas de las  principales ciudades a fortalecer los cinturones de miseria.

Sin embargo, podría existir alguna solución, si hacemos urgentes convocatorias para proyectar programas que hagan menos dramática la crisis que llega con el 2009. Uno de ellos es promover el regreso de los campesinos a sus parcelas, especialmente de la población desplazada y reinsertada, rodeándolos de plenas garantías y garantizándoles la comercialización de sus productos. No olvidemos que todos los países del  mundo, tienen su mirada puesta en la Región Andina, pero especialmente en Colombia, con el firme propósito de empezar cuanto antes programas de importación de diversos productos alimentarios. Es justo pues que nos sacudamos de la modorra agropecuaria en que nos encontramos, y empecemos a programar soluciones al inmediato futuro. No nos hagamos muchas ilusiones para los años venideros de las ayudas internacionales que muy seguramente, o serán suspendidas, o al menos recortadas drásticamente.

De otro lado debemos empezar a evaluar muy bien las posibilidades que tiene nuestro País, con los TLC, que se han firmado últimamente, especialmente con el de Canadá, los países independientes de la Comunidad Europea, los del triángulo de Suramérica y el de Chile. Hay que aceptar que tenemos muchas puertas abiertas sin incluir el TLC, con los Estados Unidos, que muy posiblemente se firme en pocos meses. Pero, la pregunta del millón es ¿Qué tan preparados estamos para responder a todos estos compromisos? No olvidemos, que los TLC, son un comercio de doble carril y de Ley para las partes. Empezar a incumplir sería nefasto para la buena imagen y el comercio internacional.

Bienvenido púes su majestad 2009. Aunque vengas con prevenciones y con el látigo del castigo, te esperamos con los brazos abiertos. Dialogar contigo para concertar las principales dificultades sería una de las mejores opciones. Pero, lamentablemente en nuestra bella Colombia, quienes negocian en nombre del Estado, con excepción de algunos pocos, padecen del síndrome de la corrupción, mal  incurable, que hasta ahora no se le ha encontrado vacuna o solución alguna que inmunice a nuestros funcionarios de semejantes vergüenzas.

Comunidad Desarrollo y Gestión

urielos@cable.net.co

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