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Y otra vez pecamos por inocentes. Nos vuelven a invitar a un partido como el que perdimos jugando muy mal contra un “rejuntado” catalán el pasado 28 de diciembre dejando otra vez la imagen de un equipo que no ha progresado gran cosa.
Lo que se había mostrado contra Nigeria en Cali, sobre todo en el segundo tiempo que desencadenó al fin un gol de un delantero (Falcao) y un triunfo así sea en un amistoso, el domingo fue borrado con el codo. La tricolor volvió por ese fútbol confundido que ha arrastrado por las canchas del mundo en los últimos años y que la tienen lamentablemente al borde de otra eliminación a un mundial.
Ya es hora de aprender en la Federación que estos partidos, que seguramente representan una platica interesante para ayudar a cuadrar caja por estas fechas, terminan generalmente convirtiéndose en bumeranes dañinos en contra de los objetivos que se persiguen.
Cómo quitarle a Armero o a Quintero, para tomar solamente dos ejemplos, a Daddy Yankee o a Silvestre Dangond de la cabeza y meterle a la fuerza a Bojan o a García cuando el entorno los tiene concentrados en los artistas del momento.
Esa misión no era fácil para Lara. Es cierto que el vallecaucano es empleado de la Fedefútbol y tiene que hacer lo que le pidan los patrones; pero Profe, ante estas misiones con tan improbable éxito es mejor imponerse y decir como la canción de Sanz y Shakira: “Te lo agradezco, pero no”, para ponernos en el tono de la época y haberse ahorrado el dolor de estómago.
Y es que aunque suene duro, uno no puede perder jamás con un equipo del estilo de estos conjuntos de última hora. Es lo mismo casi que caer con uno de esos equipos de Resto del Mundo que se organizan llenos de estrellas para recoger fondos para alguna causa de beneficencia. Para ir a la cancha tengo que acepar que en todo caso el equipo que se paró al principio en el Camp Nou no me disgustaba para nada.
Despertó mi curiosidad la posibilidad de ver juntos a Marín, Pino, Quintero y Montaño. Sonaba ofensivo, dinámico, audaz, pero nunca lo fue. Sólo se quedó en los chispazos de los primeros minutos de la inicial antes del primer gol de Cataluña. Volvimos a equivocar las decisiones, cuando se tiene que pegarle al arco viene el pase y cuando hay que asociarse entonces le pegamos sin riesgo al arco.
Los relevos defensivos no estuvieron bien coordinados y por eso el gol de Bojan cuando los volantes no respaldaron la salida de Zúñiga, y Pino nunca apareció en la función que le encomendaron y se sintió ausente. De todos modos, hay que seguir probando lo de Vladimir Marín, que seguramente se vería mejor realmente por el costado en línea de cuatro, no formando el tres defensivo que le tapona su extraordinaria salida y le quita panorama de disparo. Este es el único punto positivo de este experimento, ver los que pueden servir para sumar al grupo base, pero insisto, para el futuro es mejor pedir perdón y no pasar por inocentes con estos compromisos contraproducentes e inoportunos.