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Por la memoria del patrullero Humberto Sabogal

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Respaldo y solidaridad con nuestra Policía Nacional en homenaje a la memoria de nuestro héroe Humberto Sabogal, un patrullero vilmente asesinado.

La Policía Nacional todos los días enfrenta el delito y prueba de ello es la requisa que efectuaban la semana pasada dos patrulleros en el sur de Bogotá, procedimiento en que fue asesinado Sabogal y capturado de inmediato uno de los delincuentes.

La Policía actúa, como se demuestra todos los días, pero se requiere realizar otras gestiones, que otras entidades apoyen el proceso policial, considerando que la delincuencia común cambió a delincuencia organizada, de proceder violento y con respaldo financiero.

Para garantizar la seguridad ciudadana todos ponen, no solo la Policía.

Hay que fortalecer el plan de desarme, aumentar los decomisos y seguir disminuyendo el tráfico ilícito de armas. Es importante expedir un decreto que reglamente el uso de las armas traumáticas.

Si no se fortalecen el sistema judicial y la cultura ciudadana ni se controla la pandemia, la inseguridad seguirá vigente.

Siempre que se aumenta el delito, la ciudadanía culpa solo a la institución, a pesar de los numerosos operativos que realiza para controlar sus manifestaciones, en donde se sacrifica muchas veces la vida de nuestros héroes, como ocurrió la semana pasada.

La experiencia de 40 años al servicio del país como integrante de la Policía Nacional me permite señalar que, así se incremente el personal policial, si el sistema judicial no se fortalece, la inseguridad continuará haciendo presencia en sus diferentes manifestaciones:

—Reincidencia delincuencial. La Policía captura a delincuentes reincidentes y por diferentes motivos son dejados en libertad, porque no constituyen un peligro para la sociedad. Se requiere fortalecer el tratamiento penal a los reincidentes.

—Captura en flagrancia. En 2017, se capturaron 207.000 personas en flagrancia, 91.000 fueron arrestadas entre dos y nueve veces. Los jueces solo enviaron a 10.000 a la cárcel. Crece la impunidad.

—La resocialización no funciona en centros carcelarios. Al contrario, allí se profesionaliza el delincuente; constituyen universidades del delito. Se ha detectado que desde allí los presos, vía celular, extorsionan y disponen asesinatos. Es necesario definir una mejor política penitenciaria.

—Que los alcaldes cumplan las tareas que disminuyen el delito en sectores afectados por falta de iluminación, presencia de basuras, etc.

—La pandemia implica destinación de efectivos policiales para su control, evitando aglomeraciones para disminuir contagios, lo que se traduce en un desgaste institucional, restando personal al cumplimiento de su deber misional.

General Luis Montenegro R. Excomandante de la Policía de Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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