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Presagios 2009

Humberto de la Calle
27 de diciembre de 2008 – 10:00 p. m.

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ÚLTIMA COLUMNA DEL AÑO: obligación de hacer presagios y cábalas.

Una cosa es que Uribe quiera quedarse. Otra, que se presente como candidato. Sigo creyendo que no. Sobre su libido imperandi, que es mucha, prevalecerá el deseo de conservar su memoria. El problema del jugador es cuándo parar. Pero lo hará.

El referendo no pasará, bien a consecuencia de sus desperfectos internos y de su desafío a la estructura de la Constitución, o por razones políticas imperativas: la polarización que viviremos en 2009, acompañada de una aguda situación económica, cambiará la agenda. Llevamos seis años de conservación del régimen, a veces arriesgándolo. Lo que sigue es un deseo de cambio que copará el escenario.

Uribe tratará de destruir a Vargas Lleras. Algún analista perspicaz que dice que esa fue la verdadera razón de la extravagante movida de “faltan cinco pa las doce” del cierre de la legislatura. Dividir sus huestes y tener disculpa para privarlo de la fronda burocrática. Veremos si sobrevive. A Santos lo dejará ir, para que se siente en la banca por lo que potes contingere. También tendrá en banca aledaña a Noemí, quizás sin renuncia, que en su caso no es necesaria por ahora.

Gaviria, César, deberá dilucidar si es mejor para el liberalismo ir a la consulta interpartidista sin candidato o con él. Problema mínimo de utilería frente a la decisión, anunciada con toda la artillería, de oponerse a Uribe. El cañón bertha de Gaviria no es su ataque al referendo. Pan comido. Es la propuesta de coalición posuribe (no dijo contra-uribe), en la que caben uribistas. Es la jugada mayor de las últimas semanas y la que puede cambiar el rumbo de la política.

El hermano godo seguirá mamando.

El Polo, lidiando el karma de ese geniecillo interno de la izquierda que lo mueve casi inexorablemente a la división. Papá Noel cansado. Garzón también. La dieta lo ha enflaquecido demasiado. Petro sufriendo el síndrome de la arena movediza. Cada que quiere salir de ella, se hunde más. No se le perdona su pasado y se le castiga su futuro.

Fajardo todavía distante.

Entre tanto, reconociendo el papel estelar de Uribe en la historia reciente de Colombia, este país requiere un nuevo enfoque. Ampliar el horizonte del escenario político, reverdeciendo las ideas centrales de la Constitución: inclusión y tolerancia; desarrollar muchas otras que aún siguen en hibernación; reenfocar el papel internacional de Colombia en un mundo multipolar; ampliar el sistema tributario en forma más progresiva y más universal; recuperar a fondo el papel del Estado como promotor de las libertades: religiosa, ideológica, de expresión; y, en fin, diseñar un escenario nuevo de horizontes más amplios. Es también un deber político ampliar la política para evitar que su congelamiento simplemente sacrifique las potencialidades de generaciones nuevas. Si la democracia se limita a la popularidad del príncipe, se convierte en un abuso de la estadística. Democracia es también, y sobre todo, derecho de la minoría, alternabilidad en el poder, escenario para el ensayo de nuevas formas de expresión política.

Aprovechemos el 28 de diciembre para decir: “ahí estoy y ahí me quedo”.

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