Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Son las 5:00 de la mañana y mientras el resto de Cleveland, Ohio, duerme, Ian Hoffman, un abogado e inversionista de la bolsa de valores digiere vorazmente los indicadores económicos, columnas de opinión y los últimos pormenores de la carrera presidencial estadounidense. “Sólo el que está mejor informado tiene mayor chance de ganar”, dice Hoffman, quien lleva más de 12 años apostando en los mercados de predicción política (PPM, por su sigla en inglés). Como él, son miles de gomosos en Estados Unidos y el resto del mundo los que ponen a prueba su saber en esta clase de predicciones. “Una cosa es apoyar a un candidato y otra muy diferente es perder dinero por esta causa”, agrega.
Los PPM son bolsas de transacciones electrónicas, donde personas vía internet, compran y venden contratos en moneda real, los cuales tienen un retorno económico dependiendo del resultado. Según expertos, el conocimiento político de los traders, como se les llama a quienes realizan estas transacciones, que oscilan desde uno hasta los mil dólares, hace de los mercados de predicción una fuente más confiable y exacta que cualquier clase de sondeo electoral.
“Mientras las encuestas realizan un sondeo al azar basado en el gusto popular, los mercados de predicción lo hacen a partir de incentivos económicos por elegir de forma informada y estratégica”, explica Justin Wolfers, Ph.D en economía de Harvard y profesor de negocios de la Universidad de Pennsylvania. Wolfers añade que “es muy diferente elegir entre lo que uno quiere que pase y lo que uno cree que va a pasar”.
Esto fue lo que le ocurrió a Adam Lloyd, otro apostador de filiación demócrata, quien en las elecciones de 2004 ganó más de ocho mil dólares después de apostar a favor de la reelección de George W. Bush en intrade.com, uno de los portales con mayor número de traders. “Se apuesta con la cabeza y no con el corazón. Los hechos y la información por delante, la emoción y los partidos por detrás”, explica el profesor de economía de 39 años, quien para este noviembre tiene todas sus apuestas en el carismático Barack Obama.
Paso a Paso
Cuando se abrieron las apuestas en la ruleta electoral en marzo de 2007, el mercado tenía punteando a Hillary Clinton con un 75% de probabilidad contra un 23% para Obama, traducido en 75 centavos de dólar por cada acción de Clinton y 23 centavos
por cada una de Obama. El apoyo del grueso de los superdelegados del Partido Demócrata y unas finanzas boyantes dentro la campaña de la senadora por Nueva York la convertían en la inevitable nominada. Sin embargo, el 4 de enero, la inesperada victoria de Obama por un abultado 9% en las urnas de Iowa, prendieron las alarmas sobre su electabilidad en los mercados políticos, elevando sus acciones en más de 23 centavos de dólar.
El 5 de febrero, día del famoso Súper Martes, la victoria del senador por Illinois en 13 estados contra 9 para Clinton —quien además de su derrota anunció un autopréstamo de 5 millones de dólares para su campaña—, desencadenó en cuestión de horas el desplome de sus acciones en 45 centavos.
Desde entonces, es Obama quien puntea. Con más de 13 primarias ganadas y más 120 millones de dólares recaudados desde la fecha, sus acciones se han disparado a los 80 centavos de dólar, en contravía a las de la ex primera dama que han aterrizado en los 15 centavos de dólar.
Si quedaba alguna duda al respecto, el último golpe lo propinó quien podría ser el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, al arrasar en los comicios de Carolina del Norte a Clinton por más de 200.000 votos. Esta abultada diferencia fue la estocada final en los mercados políticos: sepultó las acciones de Clinton a 12 centavos, mientras que las del abogado de 48 años rompieron el techo de la tómbola electoral con un histórico 88 centavos de dólar por acción.
En otras palabras, entre más costosa sea la acción de cada candidato, la probabilidad de que este gane, según el mercado, es mucho mayor. Al precio de hoy, un operador ganaría 12 centavos de dólar por cada acción de Obama (sí él ganara), y 88 centavos por cada una de Clinton, si fuera la ex primera dama la elegida. Lo mismo ocurre para las elecciones generales, donde las acciones por una victoria demócrata se venden al día de hoy a 52 centavos de dólar contra 49 por una victoria republicana, según cifras del Mercado Electrónico de Iowa (IEM).
Radiografía de los mercados
El IEM, fundado en 1988 por la Universidad de Iowa, es el mercado de predicción más antiguo y renombrado en los Estados Unidos. Según su portavoz, Tom Snee, hasta el momento, ha superado en un 75% las encuestas electorales realizadas en Estados Unidos durante la última década. “Es por esto que desde que se abrió la bolsa para estas elecciones, en marzo de 2007, hemos tenido más de 1.6 millones de dólares en transacciones entre traders del mundo entero”, añade.
“Se ha demostrado que estos mercados son objetivos, imparciales y elevan el grado de certeza del pronóstico”, explica Joyce Berg, directora del IEM
Por su parte, intrade.com, otro portal de predicciones de gran trayectoria mundial con sede en Dublín, proyecta a Obama con
un 90,5% de probabilidad de llevarse la nominación demócrata, mientras que Clinton sigue relegada con tan sólo un 8%.
Igual de claras son las cifras para la elección general. Las acciones por una victoria demócrata se venden a 60 centavos de dólar (representando 60% de probabilidad) contra 40 centavos por una victoria republicana. Así, según las predicciones de los dos más importantes PPM, el sucesor de George W. Bush será demócrata.
Estas encuestas reflejan, en cierta medida, la sabiduría de las masas. Y a su vez se convierte en una práctica lucrativa e ingeniosa, que brinda a muchos la oportunidad de poner en juego la probabilidad y el riesgo mientras respira política sobre una de las ruletas más emocionantes del momento.
Cientos de personas en el mundo se están convirtiendo en verdaderos operadores bursátiles de la política, adictos al vértigo que significa saber que el dinero está en juego cuando un candidato está a puntas de salir elegido. Y de hecho, aún queda tiempo de apostar; la mayoría de mercados cierran el mismo día de las elecciones.
Arriesga y aprende
En la Universidad de Iowa los mercados políticos buscaron incentivar el aprendizaje de modelos de sistemas bursátiles y procesos electorales. Al arriesgar dinero, los estudiantes tenían un incentivo extra y aprendían durante el curso de las campañas políticas. Hoy, cualquiera puede pasar por esta experiencia siguiendo unos pasos sencillos. Miles de personas, profesores y universidades son usuarios de esta bolsa política.
Volatilidades de un mercado electoral
Desde marzo de 2007, el mercado político de la Universidad de Iowa le ha tomado la temperatura a los ires y venires de la campaña por la nominación. Las subidas y los reveses de los candidatos en el mercado pueden ser fácilmente explicados por los acontecimientos de campaña que los rodea. La caída de Clinton iniciada a comienzos de este año, responde a la pérdida de apoyo de superdelegados, los inusitados primeros triunfos de Obama en las primarias y luego el descalabro del Súper Martes, el 4 de febrero, cuando sus probabilidades se hundieron hasta el día de hoy.