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Por: Mar Candela*
Tengo el firme propósito, como activista y comunicadora alternativa, de relacionarme con todas las personas posibles para hablar de Mujer y Sociedad.
Lo vengo haciendo desde todas las esferas donde he tenido la oportunidad de pararme para comprometer moralmente y estructuralmente a las voces reconocidas del país con la construcción de un país sin machismo.
No solo dialogar con políticos partidistas sino con todas las esferas. Les quiero contar que la semana pasada invité al señor Humberto De La Calle al programa on line que produzco y presento para otro periódico.
Fue una experiencia valiosa en todo sentido. Quiero contarle al país mi impresión como activista sobre la experiencia de este ejercicio de comunicación.
Con Humberto hablamos un poco de su mirada de género, de las nuevas masculinidades, del machismo y del feminismo.
Como sorpresa le llevé “al sillón” a un joven activista reconocido en su región por el gran trabajo que hace contra la violencia machista.
Se trata de Armando Baquero, un jovencito que bien puede vivir como un delfín más en este país; no obstante, se ha dedicado a hacer su camino político por su cuenta tratando al máximo de no vivir de los méritos de su padre.
Al presentar a Armando le di la oportunidad de lanzarse a hacerle una pregunta al precandidato presidencial con el ánimo de que se llevara alguna experiencia personal a su casa, y el audaz jovencito le pregunta que sí se anima a ir a Villavicencio a conocer a las aproximadas 500 mujeres que pertenecen a su organización.
Yo esperaba una respuesta como: «lo podemos ir hablando” o la típica: “háblate con mis asesores para que te programen una cita”. Pero no, frente a la cámara, en directo, el precandidato dice de inmediato que sí, que cuente con su visita.
Debo decirles que me emocioné demasiado y eso queda evidenciado en el programa.
Salté cual barrista de fútbol.
Mis diálogos en Mujer y Sociedad tienen como único objetivo hacer que las voces de alta resonancia manifiesten su postura frente al feminismo y la lucha contra el sexismo.
Para las mujeres de bases ciudadanas de clases muy sencillas es un acto simbólico significativo y poderoso que alguien como Humberto De la Calle escuche detalladamente sus necesidades ciudadanas. Lo que más me ha impactado es que este compromiso lo asumió Humberto sin entablar un compromiso político de campaña. Y lo asumió siendo precandidato, no candidato. Muy pocas veces un político responde a una invitación de esta envergadura sin consultar con sus asesores.
El joven Baquero me pregunta que si conozco lo suficiente al precandidato para estar segura de que cumplirá su palabra.
Tuve que ser franca y decirle a los ojos que no lo conozco más allá de los minutos que compartimos en el programa. No obstante, dudo que se haya comprometido públicamente para no cumplir.
Armando trabaja con más de 500 mujeres diversas, en su mayoría víctimas de violencia.
¿Cumplirá su palabra del señor Humberto De La Calle, el valor de una promesa sagrada? El tiempo lo dirá. Y yo les contaré.
Me gusta la idea de que las llaneras mediante este ejercicio puedan levantar su voz ante alguien con agencia política para ayudar a cambiar un poco la realidad.
* Ideóloga, Feminismo artesanal
