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¿Por qué la gente odia morir? Hablemos.
Busco en el diccionario la etimología de la palabra “morir” y me encuentro que, según el griego antiguo, “morir” (thnesko) describe “apartarse de”, por lo cual morir es apartarse de… ¿de algo? Ese algo puede ser la vida, morir puede ser dejar una ideología, morir es dejar algo de nosotros en el pasado. Hermoso es recordar el lenguaje.
Sea digna la vida en la cual estamos presentes o no, es deducible que tenemos algo que categoriza la vida del ser mismo, el yo. Yo manejo mi vida, yo decido por mi vida, yo sé cómo es mi vida mientras tú no intentes manejar mi vida. Si el yo es el que ama tener una vida, para poder apartarnos de vivir, para morir según el griego antiguo, tendríamos que apartarnos del yo.
La gente detesta eliminar el yo. ¿Por qué? ¿Es lo único que los identifica? Yo soy yo, nada más, esa es mi identidad. No puedo perder mi identidad, si la pierdo no tengo mi base para continuar. He aquí el principal problema en todo el mundo. Según el latín, el yo en su etimología significa ego, el ego es mi identidad.
Cuando lo más importante es apartarnos de la propia identidad (ego), la comunidad no acepta dejar el yo. Vivimos en una sociedad expuesta del yo. Las redes sociales son un exceso de la importancia personal del yo. ¿Cuántos likes tengo para mirar quién soy yo? Espere comparto quién soy yo con los demás. Ese exceso del yo crea una sociedad no democrática. No somos seres empáticos por nuestra importancia personal. Pero luchar contra el yo es una batalla que todavía sigue en pie y parece que los que la ganamos somos los idiotas del ministerio.
Sí, odiamos perder algo. Sin embargo, como dice la película Interestelar sobre la tercera ley de Newton: “La única forma que conocen los humanos de llegar a alguna parte es dejando algo atrás”. Asimismo, si el exceso del yo es un narcicismo que nos empapa de querer ser yo el relevante más que el otro, si ese yo quiere descargar todo su peso en otro, quiere acabarlo, competir, vencerlo, derrotarlo, esa es una violencia interna que constituye la violencia externa en nuestra sociedad colombiana.
Es una obligación que dejemos atrás el yo, que adquiramos una obligación nueva en la vida: muerte al yo. Quizás así podamos llegar a alguna parte mejor.
Juan José Portilla Gómez.
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