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Horas antes, el presidente de Israel comparó veladamente el genocidio nazi con la amenaza que plantean para el estado judío las ambiciones nucleares de Irán. Como en ocasiones anteriores, los conductores apagaron sus vehículos y la población hizo un alto en sus labores cotidianas para ponerse en pie cuando comenzaron a sonar las sirenas.
La solemnidad de la ocasión, en un país en el que viven más de un cuarto de millón de sobrevivientes del Holocausto, se
mantiene pese a la desaparición de otras costumbres. Los cines, teatros y otros lugares de esparcimiento cerraron el miércoles por la noche, al comenzar el plazo oficial del recuerdo. Los programas de radio y televisión estuvieron centrados exclusivamente en el Holocausto, con el acompañamiento de música fúnebre.
Las ceremonias incluían la lectura pública de nombres de las víctimas del Holocausto en diversos lugares del país, incluyendo el parlamento. El ritual comenzó el miércoles por la noche en Yad Vashem, el monumento oficial del Holocausto y centro de investigación en Jerusalén.
El presidente Shimon Peres dijo a centenares de víctimas del Holocausto y otros israelíes en la ceremonia que el mundo podría haber encarado su destrucción si el dictador nazi Adolfo Hitler hubiese logrado adquirir armas nucleares. Peres denunció que el mundo despertó demasiado tarde para eliminar la amenaza de Hitler antes de que comenzara una guerra en la que murieron 60 millones de personas. Y en alusión a Irán, advirtió que el mundo no debería tolerar una réplica de esa situación. "En la historia, está prohibido llegar tarde", insistió.
Pese a las negativas del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, Israel está convencido de que Teherán intenta fabricar armas nucleares. Además, Ahmadineyad ha pedido en repetidas ocasiones la destrucción de Israel.