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¿Sin alfiles en el Vaticano?

Con la muerte del cardenal Alfonso López Trujillo y el cercano retiro del cardenal Castrillón se cierra una época de apogeo.

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Para quienes conocen los círculos de poder dentro del Vaticano, el encuentro que ocurrió junto al lecho de muerte de Alfonso López Trujillo, en la clínica Pío XI de Roma, anuncia el futuro latinoamericano en la cúpula de la Iglesia Católica. El cardenal colombiano recobró el conocimiento y habló del tema con el cardenal mexicano Norberto Rivera y con el arzobispo bogotano Octavio Ruiz Arenas. El primero es considerado el posible primer papa americano, y el segundo, la cabeza de la nueva generación de religiosos colombianos en la Santa Sede. Tanto Rivera como Ruiz son hombres de confianza dentro de la doctrina de Benedicto XVI. 

El Papa perdió a su gran escudero, fue la afirmación coincidente en los principales periódicos del mundo, desde el Corriere della Sera hasta The New York Times, al calificar la muerte del cardenal López Trujillo, su reconocido y muy controversial ministro para la Familia.

En estas circunstancias, el panorama de la Iglesia colombiana también cambia. Hasta hace poco era envidiada por contar con dos cardenales entronizados por Juan Pablo II y a la muerte de éste ratificados por el alemán Joseph Ratzinger. Uno, López Trujillo, determinante en la elección de Benedicto XVI –según The Washington Post–, papable y –se daba por descontado– conductor del próximo cónclave y presidente del Colegio Cardenalicio. El otro, Darío Castrillón Hoyos, también en la lista de papables del Vaticano –y de Gabriel García Márquez– y ministro de la Congregación del Clero, es decir, jefe de todos los sacerdotes del mundo y tesorero de los bienes de la Iglesia.

Sin embargo, Castrillón renunció por edad (se acerca a los 80 años y a la pérdida de su derecho al voto), el Papa le aceptó y apenas lo dejó a cargo de la Comisión Iglesia de Dios, que mete en cintura a “ovejas perdidas” como el movimiento de monseñor Marcel Lefebvre, defensor del regreso a las misas en latín y de espaldas a los fieles. Funciones que aparecen, ya no en las primeras cien, sino en la página 1.300 del libro de la organización pontificia.

Ahora muere a los 72 años López Trujillo, el cardenal más joven de los cercanos al Papa. “Es el fin de una época, cuando la que debía nacer apenas está en semilla”, opina Guillermo León Escobar, quien fuera ocho años embajador colombiano en el Vaticano.

El arzobispo de Bogotá, cardenal Pedro Rubiano Sáenz, es el siguiente en la jerarquía pero su influencia en Roma no va más allá de su cargo. El año pasado renunció ante el Papa al cumplir 75 años y no le ha encomendado nuevas misiones. El único poder a futuro es el de Octavio Ruiz Arenas, nombrado por Benedicto XVI como vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, pero “demasiado joven” (63 años) para asumir responsabilidades como las que tenían López o Castrillón.

Sin embargo, muy pocos cardenales son tan cercanos al Papa como él. Se conocieron hace 30 años en Bogotá en el Congreso Episcopal Latinoamericano. A Ratzinger le interesó la hoja de vida de Ruiz porque se había formado en teología

dogmática en la Universidad Gregoriana de Roma y hablaba italiano. Trabajó once años y medio para él como oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el hoy Papa le asesoró la tesis de doctorado en teología. Ahora es su traductor al español y uno de los pocos que le hablan en alemán. Ya fue obispo auxiliar de Bogotá y de Villavicencio y el 29 de junio del año pasado Benedicto XVI le impuso el palio arzobispal, el paso previo al cardenalato.

Hoy ningún miembro de la curia latinoamericana accede al Santo Padre, así sea cardenal, si no es por intermedio de la oficina de Ruiz, a quien incluso le dio vocería para que explicara, a través de la Radio Vaticana, los objetivos de su viaje a los Estados Unidos. Oficia misas en distintos países, en septiembre del año pasado representó al Papa en el proceso de revisión de la doctrina de la teología indígena y aparece en la “lista de invitados especiales” a eventos pontificios, que publica L´Osservatore Romano. Ruiz le resta importancia diciendo: “Es obra de la Providencia Divina, aunque ciertamente una gracia sin igual conocer muy de cerca todo lo que es la Iglesia universal”.

Además de él, el próximo cardenal colombiano saldrá de los sucesores de Rubiano Sáenz, escogido entre 91 obispos activos. En Roma suenan el arzobispo de Cartagena Jorge Jiménez, ex presidente del Celam y quien estuvo secuestrado por las Farc; el obispo castrense, Fabio Suescún Mutis; el arzobispo de Popayán, Iván Antonio Marín López, y el arzobispo de Barranquilla, Rubén Salazar.

Parte del futuro de la Iglesia colombiana se decidirá en julio próximo, durante la celebración de los cien años de la Conferencia Episcopal. En el evento estará uno de los cardenales más poderosos del Vaticano, el italiano Giovanni Battista Re. Era el protegido de Juan Pablo II, estuvo junto a Ratzinger entre los candidatos votados para nuevo Papa y es jefe de todos los obispos del planeta, además de presidente de la Comisión para América Latina. Vendrá dos días a Bogotá y traerá un mensaje videograbado de Benedicto XVI.

El secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Fabián Marulanda, cree que así provengan de fuentes vaticanas, estas versiones “son especulación”. “Es posible que el Papa nombre un nuevo cardenal o puede que deje un tiempo mientras recompone el Colegio Cardenalicio. Yo no hago ese tipo de cábalas”. ¿Será pecado?

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