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Es loable por parte del Banco de la República fijar una meta de inflación del 5%, ya que llevará el debate del salario mínimo a cerca del 7% de aumento, lo cual es prudente, pero no gustará a los sindicatos.
La verdad es que con la devaluación del segundo semestre, una inflación causada del 7,5% y una esperada del 5%, es evidente que por tercer año consecutivo el Banco no cumplirá con la meta: los electrodomésticos importados y la moda aumentarán los precios ante la presión del dólar en los últimos meses de 2008; ya se sabe que el arriendo, la educación y algunos bienes de salud se incrementarán 5%, los alimentos no bajaron de precio y la gasolina subirá de precio. Esto a todas luces da una inflación cercana al 6,5%, y la gente lo sabe.
No es prudente que el Banco de la República se comprometa políticamente conociendo de antemano que no va a cumplir; esto no es una campaña política, donde la esperanza cuenta, esto es política monetaria, y la credibilidad del sistema de inflación meta terminará en cero.
Por esto, es prudente comprender qué va a ocurrir con los precios el próximo año. En el primer semestre subirán los servicios públicos, la pérdida de capacidad de compra de 2008 no será recuperada y la devaluación reducirá las compras en bienes importados durables. El primer semestre será muy duro y sólo hasta octubre del segundo se verá alguna recuperación, pero no esperemos un crecimiento del consumo de hogares superior al 2,2% y el PIB no pasará del 3%, lo cual ya es evidente.
Sobre este escenario, se evidencia que el Emisor volverá a reducir el circulante aumentando encajes, los créditos será más difíciles y la demanda por TES seguirá siendo muy fuerte, porque el objetivo es “secar” el mercado para acercarse a la inflación del 5%, dejando a la demanda interna dependiendo de los gobiernos locales.
El año 2009 será de consumo muy prudente, con gastos públicos locales expansivos y una fuerte contracción monetaria. ¿Qué debe hacer usted como consumidor? Programar sus gastos necesarios para el primer trimestre, mantenerse quieto unos meses y desde octubre hacer compras de gusto, cuando tenga certeza de cuánta plata le sobra. De lo contrario, sentirá el golpe mucho más fuerte de lo que debe.