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Un testigo declaró a la radio Mizzima que “ninguno de los dos ha vuelto a casa, no sabemos dónde están retenidos y la Policía sólo dice que estaban haciendo su trabajo”.
El pasado 30 de marzo, las fuerzas de seguridad birmanas también arrestaron a cinco miembros de la LND en un operación dirigida a acallar a la oposición
Amnistía Internacional (AI) denunció esta semana las condenas a prisión en juicios secretos de 40 personas por su participación en las manifestaciones pro-democracia del pasado septiembre, que fueron aplastadas por los soldados.
El régimen admite 15 muertos en la represión de las protestas, mientras Naciones Unidas eleva la cifra a 31, y la disidencia calcula cerca de 200 fallecidos y unos seis mil arrestados.
AI también afirma que la Junta Militar, pese a la presión de la comunidad internacional, sigue violando sistemáticamente los derechos humanos en Birmania, al erosionar la libertad de expresión y la dignidad y seguridad de sus ciudadanos.
Por otra parte, el Gobierno birmano anunció que distribuirá en breve borradores de la nueva Constitución sancionada por los militares, y que se someterá a referéndum en mayo, primer paso de la “hoja de ruta” hacia la democracia de la Junta Militar, que planea celebrar elecciones libres en 2010.
La LND ha solicitado a los ciudadanos que vayan a las urnas “sin falta” para votar “no” a la Carta Magna propuesta, postura que han secundado los monjes, el movimiento estudiantil, y la mayoría de las minorías étnicas del país
Birmania está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones desde 1990, cuando el partido oficial fue aplastado por el partido liderado por Suu Kyi, en unos comicios cuyos resultados jamás fueron reconocidos por los generales.