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A RAÍZ DE UNO DE LOS CASOS DE VIOlación de los Derechos Humanos por parte de miembros del Estado, sorprende la reacción de algunos funcionarios.
El Ministro de Comercio Exterior dice: “El escándalo de los falsos positivos va a perjudicar la aprobación del TLC”. Una lectura de esa frase permite concluir que su preocupación es el escándalo y no los asesinatos. El Ministro de Defensa a su vez afirma: “¿Saben cuántas misiones tácticas se han realizado en este Gobierno? 76.500”; y agregó: “De estas operaciones sólo el 1,1% han sido cuestionadas”. El 1,1% es altísimo cuando se trata de la vida. Si un restaurante que sirve en promedio 100 comidas diarias, se muere por intoxicación un comensal cada día, la explicación de que son casos aislados no convence, y el restaurante tendría que cerrar. El Fiscal General, a quien se le debe un reconocimiento por sus esfuerzos para evitar que queden en la impunidad los asesinatos fuera de combate, refiriéndose a los homicidios denominados “falsos positivos” dijo: “Los jóvenes no estaban precisamente recogiendo café”. Aún si estuvieran en actividades delictivas, la ley prevé que se les venza en juicio y se condenen si son culpables pero no a muerte por sospecha.
Causa estupor oír al primer magistrado de la nación descalificar el informe de Human Rights Watch como lo hace su homólogo Chávez. Aquí apelando al ya manido argumento de llamar “cómplice de las Farc” al que no comulgue con su idea de la seguridad. Para la democracia hubiera sido mejor que contestara los interrogantes de Vivanco sobre algunas matanzas, en particular la del Aro. Es bueno mencionar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha observado que “se hace evidente la demora y la falta de las autoridades en el proceso”. La lectura del informe origina otro interrogante: ¿Por qué a los jefes paramilitares no se les extraditó cuando no hablaban, y rápidamente se les extraditó cuando empiezan a hablar, sobre la corresponsabilidad de las masacres?
Es de esperar que el nuevo gobierno norteamericano insista más en el respeto a los Derechos Humanos, y que no todo vale, aun en la guerra. En su libro La audacia de la esperanza, Obama, rechaza la tortura, admitida por Bush, como método de lucha en la guerra de Irak. Es bueno recordar que Colombia fue el único país suramericano que acompañó a Bush en esa guerra desatada bajo la mentira de la existencia de armas de destrucción masiva. En un mismo capítulo, Obama critica la política de la Casa Blanca con frases como: “Era como si los que estaban en el poder hubieran decidido que el hábeas corpus y la separación de poderes eran sutilezas que no hacían más que estorbar… y que se podían descartar, o al menos torcerse si se ponía empeño”. Más adelante agrega: “Hacerse con el control de los tribunales en general y de la Corte Suprema en particular se ha convertido en el Santo Grial para toda una generación de activistas conservadores”.
Cualquier parecido no es coincidencia. Las ideologías políticas y religiosas de Bush y Uribe coinciden en muchos puntos.
No sé si se aprobará o no el TLC Colombia-Estados Unidos; no es tan trascendente como la doctrina oficial lo predica; lo que sí parece es que el respeto a los Derechos Humanos será una prioridad del nuevo gobierno de E.U. Algunos consideramos más importante los Derechos Humanos que los comerciales.
* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano