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Desde 2003 el Museo Nacional viene trabajando en un proyecto que, a la larga, podría permitir que cualquier ciudadano con una conexión a internet acceda al patrimonio cultural de este lugar y, al menos potencialmente, el de cualquier institución de este carácter en el país.
La iniciativa es la suma de diferentes esfuerzos que, bajo la forma de varias aplicaciones y herramientas, permitieron al museo tener un inventario digital de las piezas en su colección, algo que no existía en la institución y que eventualmente puede ser la piedra angular para permitir el acceso remoto y virtual a sus obras a través de la red.
Colecciones Colombianas, como se llama la herramienta, es un desarrollo hecho por el mismo Museo Nacional que permite inventariar con gran detalle el estado de las obras que guarda: información que va desde fotografías, autores, estado de conservación, lugar de fabricación de los materiales originales, condiciones de la sala en la que se exhibe y una amplia lista de campos que hoy en día permiten conocer rápidamente todos los detalles de una pieza.
La aplicación puede parecer un logro modesto, pero más que la tecnología que ha involucrado su desarrollo, representa un escalón fundamental para conocer y preservar el patrimonio cultural en el país. Sus usos, además de los propios asociados al museo, se pueden extender a investigadores y al ciudadano.
Además de contener la información de las piezas, la digitalización de esta información permite minimizar la exposición de las obras en caso de estudio o consulta, algo que, claro, ayuda a la conservación de trabajos delicados que, en últimas, son patrimonio de todos.
Este proyecto, si bien cobija principalmente al Museo Nacional, está pensado en el marco más amplio de la cultura nacional: la intención es aplicarlo en tantas instituciones del país como sea posible. Desde su introducción, la herramienta ha sido instalada en 73 museos de Colombia. Sin embargo, algunas de estas instituciones han dejado de alimentar la base de datos o se han quedado atrás en las actualizaciones de la aplicación. Algunos de los usuarios de la herramienta son el Museo de Antioquia y, próximamente, al parecer, el Museo de los Niños, en Bogotá.
La apertura digital de los museos es una tendencia que se extiende rápidamente alrededor del planeta, una posibilidad que parte de la idea de que el material que guardan los museos (en especial los públicos) le pertenece al público en el sentido más amplio del asunto: es patrimonio colectivo.
Un ejemplo notable de esto es el Rijksmuseum de Ámsterdam, Holanda, que hoy en día ha digitalizado 125.000 piezas de su colección para el disfrute y aprovechamiento de un público que ya no es local, sino global.
El caso del Rijksmuseum es llamativo porque, más allá de la labor misma de digitalización, uno de los mayores problemas que encontró la institución al emprender el proyecto fue la aplicación de derechos de autor sobre las piezas. El caso del Museo Nacional es similar en este aspecto, según algunos de sus funcionarios.
El museo espera que para el próximo año sea posible que la gente comience a consultar de forma remota información acerca de sus piezas, algo que podría tener grandes beneficios en sectores como la educación, la investigación cultural y la conservación de las obras mismas.
slarotta@elespectador.com
@troskiller