
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Hasta allí llegará Marcial Cárdenas, escritor amante de Le Carré, para hacer espionaje mientras se hace pasar por traductor, sin imaginar que terminará como D.T. de los grandes de Europa ganado Champions y amado y odiado por unos y otros.
Daniel, comencemos por la gastronomía y el menú Guardiola y el menú Ronaldinho.
Uno de los sanbenitos de ser hijo de quien soy, es que yo quería especializarme en gastronomía. Me gusta comer bien pero no tengo la capacidad para decir que hay que ir a tal sitio o a tal otro. Incluso gané un premio Arzak porque me gusta escribir sobre gastronomía. Sin embargo, lo del menú Guardiola es una burla a lo que es hoy en día la ciudad deportiva del Barça que parece más un sitio de diversión para sponsors y todo eso. Quise aprovechar a quienes han sido historia en el club y además sé que a Guardiola le gustan los caracoles.
Hay un tema que siempre va y viene en el Barça, y que además está en la novela, y es el de los denominados ismos: Nuñismo, Cruyffismo, Guardiolismo, Rossellismo…etc.
En el Barça siempre se habla del entorno. Cuando Cruyff sale del Barça de la manera como salió, se crean dos frentes: el Nuñismo y el Cruyffismo. Y hoy en día estamos viviendo una suerte de Neonuñismo con Rossell y un Neocruyffismo con Guardiola. Son maneras de entender el fútbol y la vida de maneras distintas: el Neocruyffismo, no por Cruyff, es más progresista, y el Nuñismo es más conservador.
¿El presidente Muñiz del Barça del libro, tiene algo que ver con Núñez?
(Risas) Una vez, cuando el Barça ganó un título de Liga y fueron a celebrarlo y ofrecerlo al Ayuntamiento, Núñez hizo un discurso en frente de todas las autoridades donde dijo: “Esta ciudad, que lleva el nombre de nuestro club”. (Risas) Era capaz de hacer esas cosas. Y Muñiz en el libro es un personaje cargado de sátira y llevado al ridículo. Es un personaje muy católico que vive obsesionado con los marxistas y con los intelectuales.
Hablemos de literatura y fútbol. Al protagonista le toca empaparse de fútbol de buenas a primeras y le toca leer desde manuales tácticos hasta cuentos de fútbol.
Lo que más le gusta al protagonista es el momento en que descubre toda esa literatura latinoamericana sobre fútbol liderada por Galeano, y con textos maravillosos como El penal más largo de Soriano. Yo particularmente recuerdo mucho la antología que hizo Valdano con muchos cuentistas latinoamericanos, que son quienes mejor han sabido mezclar fútbol y literatura.
¿Y Le Carré?
Es que a mí me encanta. Y sobre todo esa capacidad que tiene de ir al pasado en sus narraciones sin decírselo al lector. Como un flashback donde se explican las historias. Ahora, en cuanto la novela, Marcial es un fan de Le Carré y su trabajo de espiononaje lo seduce.
¿Cómo es el protagonista del libro? ¿Tiene algo que ver con Mourinho?
Es un escritor que vive de hacer traducciones, tuvo éxito a los veinte años pero ahora está casado y su mujer es la que lleva el dinero a casa. Sin embargo, tiene un ego impresionante que lentamente irá saliendo a lo largo de la novela. Entra al mundo del fútbol por obligación y de repente se da cuenta de que gracias a ese universo, puede hacer una metamorfosis y salir triunfal. Ahora, siempre me intrigó que Mou, después de trabajar con Robbson y con Vaan Gaal, desapareciera unos años, y a la vuelta de cuatro años apareciera de nuevo ganando una Champions y una UEFA con el Oporto. Entonces piensas qué es lo que ha pasado. Obviamente no es la vida de Mourinho ni mucho menos, pero sí hay un intento por revisar esa metamorfosis que va de ser el segundo de otro a ser el número uno.
Otro personaje fue Helenio Herrera, a quien Gonzalo Suárez dedicó su novela Los once y uno, donde se muestran el papel de los medios y sus vínculos con los clubes para beneficiarlos.
Un grandísimo entrenador que yo creo que fue el primero en ser mediático. El periodismo comprado ya es un tema histórico. Se dice que Núñez tenía periodistas a su disposición. Por lo tanto se puede decir que hay un periodismo más de la cuerda de una dirigencia, por no decir un periodismo comprado, y que cambia de un presidente a otro.
Otros ismos del Barça son el victimismo y el catalanismo.
El Barça es un espejo de Barcelona. Son uña y carne. En ese sentido, nuestro espíritu catalán nos dice: o somos la hostia o somos una mierda. Nunca hay término medio. Y el Cruyffismo empezó a cambiar ese discurso con un equipo ganador, algo que con Guardiola debería haber sido desterrado del todo. Sin embargo me da miedo que el victimismo vuelva, y por eso en la novela se ve a un Barça que ha vuelto a sus viejas pautas de conducta.
En ese futuro, la ciudad deportiva se llama Emirates Barça Inn y el presidente es chino.
En el epílogo del libro hay una reflexión sobre el Barça modelo 2030 donde se cuenta qué ha sido de todos los personajes de la historia. Ahí mismo, el protagonista vuelve para recibir un honoris causa de la Universidad Qatar Pompeu Fabra. Ahora, exageración o no, donde yo vivo, todo lo controlan los chinos. El futuro de Europa es muy incierto. Todo esto quedará en manos de los países emergentes. Hoy el fútbol vive con el dinero de petroleras rusas, y jeques árabes.
¿Y el tema del espionaje y las conspiraciones al interior de los clubes?
Hay mucha gente en las juntas directivas de los equipos fuertes a los que no les gusta el fútbol. El fútbol es una plataforma. Por ejemplo, en una época se decía que en el palco del Bernabéu se decidían más cosas que en un consejo de ministros. Rossell fue recogepelotas en el Barcelona, pero yo creo que así como en la novela, a muchos de los que están en las juntas directivas de los clubes, el fútbol no les interesa. Y en la novela se da una lucha entre dos tipos de burgueses: el que viene de una familia tradicional de la ciudad y el que recién acaba de hacer fortuna con las nuevas tecnologías. Y ambos luchan por lo mismo: el poder. El Barcelona y el Madrid son equipos de los hinchas. No se pueden comprar como los equipos ingleses o franceses o italianos ya que son clubes que pertenecen a los socios. Eso sí, quienes mandan son los sponsors y los patrocinadores.
Finalmente, ¿cómo ves esta publicación constante de libros sobre fútbol como biografías de jugadores y de técnicos?
Precisamente yo hago una crítica en la novela preguntando cómo se puede publicar la biografía de alguien de 20 años. Es publicar libros como quien hace pan: es cuestión de masticar, tragar y ahora otro nuevo. Yo creo que uno mismo debería trabajar su biografía al final de una carrera futbolística, con algo de experiencia. Ahora, ni hablar de Inglaterra donde el mercado es feroz. Pura mercadotecnia.
¿Y porqué escribir una novela sobre fútbol?
La editorial me preguntó si me gustaría escribir una novela sobre fútbol. Pero es muy difícil. Escribir cinco o seis páginas sobre un partido de fútbol puede ser aburrido para el lector. Asimismo, un lector de periódicos deportivos no tiene por qué leer literatura de fútbol, o sea, puede que sí, puede que no. Empecé con una tragedia pero a la vuelta de unas páginas me vi incapaz de continuar y mucho menos de defenderlo ante un lector. Y además me aburría la historia. Y cuando uno está escribiendo un libro y no dan ganas de sentarse a escribir, sino que te toca por obligación, pues es complicado. Entonces borré ciento cuarenta páginas y comencé de nuevo. Y así se me ocurrió escribir la historia de un hijo de puta, de un imbécil. Y así un traductor termina convirtiéndose en el mejor entrenador del mundo. Por eso hablé de mi equipo ya que en él pueden pasar cosas que superan la realidad. Es decir, una novela donde el fútbol fuera la excusa para poder hablar de otras cosas que me interesan mucho como la ambición, el poder, la traición, los cambios económicos. Y básicamente, un libro para la gente que no le gusta el fútbol para que puedan pasárselo bien leyéndolo, sin necesidad de tener que ver todos los partidos de los fines de semana. Porque lo que me interesó fue el teatro que ofrece el fútbol para un personaje shakesperiano y tragicómico.
El Intruso
Editorial Temas de hoy.
349 páginas.
Barcelona.