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EL EJERCICIO DE LA POLÍTICA NUNca será el mismo después de la campaña presidencial de Barak Obama, la primera, de verdad, del siglo XXI. Obama utilizó recursos que parecían pasados de moda, pero, sobre todo, recorrió su camino a la Casa Blanca montado sobre las nuevas tecnologías de la comunicación.
Obama mostró que las enormes manifestaciones y la gran oratoria no eran cosas del pasado. A sus concentraciones asistieron cientos de miles de personas que, entusiasmadas, escucharon sus emotivos discursos. Éstas, sin embargo, no fueron sus principales innovaciones.
Obama es una especie de Cristóbal Colón en el uso político de la internet y los teléfonos celulares. Estos vehículos le permitieron identificar nuevos votantes, formar redes, conseguir financiación, transmitir consignas, organizar voluntarios, sacar a votar a millones de personas.
Las finanzas de su campaña serán, por años, un caso de estudio de los expertos. Hizo que se registraran más de tres millones de donantes, que aportaron más de mil millones de dólares, la mitad con sumas menores a los 200 dólares (la gran ventaja de recursos monetarios de Obama fue una de las claves de sus victorias sobre McCain y los Clinton). El ejemplo de sus logros con las contribuciones masivas seguramente hará que la financiación estatal de las campañas desaparezca para siempre del panorama político de Estados Unidos.
El sofisticado manejo de enormes redes de activistas y simpatizantes, registrados, clasificados y vinculados por vehículos de la internet como YouTube, MySpace y Facebook, con técnicas avanzadas de microtargeting y mercadeo viral, le permitieron organizar inscripciones de votantes, contrarrestar ataques, movilizar voluntarios, invitar a distintos eventos, con una eficacia y una disciplina no vistas hasta ahora en las campañas electorales (también usó millones de teléfonos celulares para enviar mensajes, convocar a manifestaciones y estimular el voto en el día de elecciones).
Algunos observadores señalan, como un ejemplo de los logros de la informática política, que una de las claves de la victoria de Obama en el estado de Florida consistió en la identificación de 600.000 personas de color que se habían inscrito para campañas anteriores pero que no iban a las urnas. El equipo de Obama las buscó, una a una, y consiguió que muchas de ellas votaran por él.
La campaña de Obama no habría sido posible sin la altísima cobertura de la banda ancha en Estados Unidos y sin un modo de vida, sobre todo de los jóvenes, universitarios y profesionales, centrado alrededor de la internet.
A pesar de las obvias limitaciones, estas técnicas ya se usan en Colombia. La manifestación contra las Farc se organizó, en buena parte, por una red de Facebook. Algunos de los partidos y ciertos políticos tienen páginas en internet y utilizan, a veces en forma rudimentaria, algunos de sus instrumentos. Los más activos son, tal vez, Sergio Fajardo y Álvaro Uribe, con su página de la Presidencia de la República.
La internet, al hacer posible un contacto directo con el votante, sin la costosa y abusiva intermediación de los caciques y gamonales, con un bajo costo, permite que se renueve la democracia y que un gran número de personas participe en la vida política. En esto también Obama ha trazado un camino que puede ser seguido en todo el mundo.