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Una bien diseñada estrategia financiera es un elemento clave para el éxito de la transición hacia la paz. Sin ella es difícil augurar estabilidad política en el corto plazo y menos aún sostenibilidad económica y social en el más largo tiempo. No sólo se trata del cálculo del monto de las inversiones requeridas y la identificación de las fuentes potenciales de financiamiento, tareas que desde luego tendrán que hacerse mediante la elaboración de un cuidadoso business case.
En realidad, una estrategia financiera para la paz es más que un análisis de demanda y oferta de recursos de financiamiento requeridos. Se trata de la creación de un ambiente institucional, legal, organizacional y técnico que otorgue confianza, credibilidad y seguridad fiduciaria a los contribuyentes nacionales e internacionales que apuestan por la paz en Colombia.
Hay que demostrarles a los inversionistas de la paz que los recursos financieros se utilizarán para cumplir con los acuerdos de paz y alcanzar los objetivos de estabilización política, seguridad ciudadana y recuperación económica y social de las víctimas y territorios de paz; y, además, asegurar que todo ello se hará en concordancia con principios, normas y buenas prácticas de administración financiera, control, supervisión y evaluación.
Este enfoque de solvencia fiduciaria es válido tanto para la administración de un peso como de cientos de millones de pesos, de modo que no es un asunto de cuantías en sí mismo, sino de garantías éticas, morales y materiales que conforman lo que aquí denominaremos obligaciones fiduciarias para la paz.
Pilar Uno: Construcción de un marco legal e institucional para la paz
Este primer pilar de la estrategia financiera concierne a la creación de una institucionalidad nacional responsable de la movilización, administración y utilización de los recursos financieros destinados a apoyar el proceso de transición.
Resaltamos entonces la necesidad de dotar a dicha institucionalidad con órganos ejecutivos de decisión, operación financiera y técnica, responsables de llevar a la práctica los acuerdos de paz y la implementación de la estrategia posconflicto a ser diseñada por el Gobierno Nacional.
El modelo operacional para la administración de la transición hacia la paz puede ir desde la creación de un ente autónomo nacional hasta la creación de un programa administrado por un organismo especializado del sistema de Naciones Unidas que con el tiempo haga una metamorfosis en una entidad netamente nacional. También se podría pensar en la combinación de ambos enfoques desde el momento de la incepción del ente responsable a crearse.
Pilar Dos: Construcción de un sistema de financiamiento para la paz
La ingeniería del financiamiento para la paz es un tema bastante complejo, pues involucra el acceso a fondos públicos nacionales y, obviamente, a recursos financieros aportados por la comunidad internacional mediante empréstitos o donaciones que están regulados por exigentes marcos normativos y legales para su acceso y aplicación. El modelo ideal a seguir sería la creación de un fondo fiduciario para la paz que tenga plena responsabilidad en la gestión y administración de los recursos financieros nacionales e internacionales a ser captados mediante acuerdos legales con cada una de las fuentes contribuyentes, sean internas o externas.
Pilar Tres: Construcción de un sistema de inversiones para la paz
Un sistema de inversiones para la paz se construye a partir de: (i) la identificación, clasificación y jerarquización de las poblaciones y territorios de paz; (ii) la formulación de planes y proyectos de inversión para esas poblaciones y territorios; y, (iii) la creación de capacidades comunales y locales para la administración y gestión de los proyectos de inversión.
La identificación, clasificación y jerarquización de las poblaciones y territorios de paz usualmente es el resultado de un cuidadoso estudio estadístico y econométrico comprehensivo que permita la conformación de un índice clasificatorio de los municipios de paz, construido a partir de la combinación de múltiples componentes y variables que cubran temas de orden público, niveles de desarraigo, pobreza, desarrollo humano, potencial económico y aspectos ambientales, entre otros.
El Fondo Fiduciario para la Paz sería la entidad encargada de evaluar las capacidades de los entes de implementación a ser propuestos por el organismo nacional responsable de la gestión de la estrategia posconflicto.
Pilar Cuatro: Construcción de un sistema de seguimiento y evaluación
La implementación de la estrategia posconflicto debe estar sujeta a periódicas evaluaciones de resultados considerando aspectos de relevancia (alineación de la estrategia con los acuerdos de paz y expectativas de la sociedad), eficacia (logro de objetivos y metas propuestas), eficiencia (economicidad y transparencia en el uso de recursos), sostenibilidad (expectativa de vida de la estrategia en el largo plazo) e impacto (cambios en el bienestar de la población y seguridad ciudadana).
El modelo metodológico de evaluación a seguir debe diseñarse y adoptarse desde el mismo momento en que comienza la implementación de la estrategia posconflicto.
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*Doctor en Economía de la Universidad de Muenster, Alemania. Ha dirigido programas de paz y desarrollo de la ONU en Colombia, Suramérica, Europa, Asia y África. Fue director del Fondo Fiduciario de la Organización Mundial de Comercio. Es director de Inafcon, firma especializada en temas de transición hacia la paz y el desarrollo con sede en Sudáfrica.