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La corrupción ilustrada

Cristian Sánchez caricaturiza a protagonistas de la política nacional y casos recientes que ponen en evidencia su deshonestidad.

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Había un sueño, alguna vez, desde siempre: ser caricaturista y publicar diariamente en un periódico nacional. Había un sueño que empezó a forjarse desde niño, desde los cuadernos, las carteleras del colegio y las redes sociales. Un sueño que se cumplió de manera parcial, cuando llegó a la página final de El Espectador de los lunes festivos, con Anfabio, una rana borracha, sin afeitar: “Casi me da un ataque. Sobre todo porque eso era algo que yo tenía en la cabeza cuando tuviera 56 años. Yo tenía 21 y me vi en la página de atrás, full color, grandísimo, y dije: ¡En qué momento sucedió esto!”, contaba Xtian, el creador, el dueño de ese sueño, algunos meses atrás.

El sueño permanece y va bien, ahí va. Todavía no aparece a diario en un periódico nacional, pero ahora tiene un libro, Y yo cómo voy ahí, publicado por la editorial Aguilar, que recientemente salió a la venta en el país. Ahora Xtian habla distinto. Habla de conversaciones con editoriales, con otros caricaturistas, con periodistas reconocidos que empezó admirar por sus columnas de opinión. Se sienta con ellos y les muestra el trabajo que ha realizado juiciosamente, luego de prometerse publicar una caricatura cada día a través de las redes sociales. Ellos miran su libro, con calma, y se ríen. Les gusta. El trabajo ha valido la pena.

Pero no sólo por ellos, por supuesto. El reconocimiento real lo siente por otros medios: “A mí me hicieron las redes sociales. Yo empecé publicando en Facebook, ese es mi gran público. Ahí publico todos los días, desde hace cinco años. Hay caricaturas que han llegado a los 4.000 ‘compartidos’, y entonces digo: eso es lo que yo quiero”, cuenta. Los “me gusta” y los “compartidos” de sus caricaturas le demuestran que su objetivo se está cumpliendo. Quiere que su trabajo se visibilice y llegue a todos: “La idea es que la gente recuerde. Porque como pasan casos y casos, también se van olvidando. La gente no se acuerda de todo lo que nos roban y yo creo que, si tienen en cuenta lo que ya pasó, tal vez puedan hacer algo para que no vuelva a ocurrir”, dice.

Tiene la ilusión de que en 20 años, cuando alguien abra su libro, todavía se recuerden casos como Agro Ingreso Seguro, Cajanal y Tolemaida, para que no queden en el olvido, para que aquellos que roban no se salgan con la suya: “Yo pongo a hablar a este pueblo a partir de dibujos: que los políticos se den cuenta de que nosotros no somos imbéciles, que nosotros nos damos cuenta de lo que hacen”.

Y yo cómo voy ahí es el producto de su trabajo de grado, que es, a la vez, la reunión de la labor que estuvo desarrollando durante varios años: todas sus caricaturas relacionadas con temas políticos. Primero el proyecto, luego una exposición y ahora su publicación. Está feliz. Siente que, con su línea —temblorosa, como él la considera— puede decir a través del dibujo lo que todo el mundo conoce pero que no sabe cómo expresar.

Ese es el sueño. Y va para largo. “Es algo que no puedo dejar de hacer”, dice Xtian. “Me encanta, se me facilita y me está dando la posibilidad de que la gente mire lo que yo hago. Esperemos que en algún periódico, en algún momento, me quieran publicar”.

amarin@elespectador.com

@adrianamarinu

* Y yo cómo voy ahí está disponible en la Librería Nacional y en la Panamericana alrededor del país. En Bogotá, en librerías como Lerner y La Madriguera del Conejo y, en Cali, en Almacenes La 14.

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