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¿Fin de la era Reagan?

Alvaro Forero Tascón
02 de noviembre de 2008 – 06:53 p. m.

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SI BARACK OBAMA GANA MAÑANA las elecciones, habrá llegado a su fin la Era Reagan, la agresiva oleada de reducción del papel del Estado.

Durante los últimos treinta años, las ideas reaganianas transformaron profundamente a la sociedad norteamericana, y a través del impulso de la globalización, al mundo. Aunque se inició realmente en Inglaterra con la revolución Thatcher, fue Reagan quien le dio dimensiones geopolíticas. Pero en realidad se expandió después de terminada la administración Reagan, con la caída del comunismo, y por eso realmente es consecuencia de un quiebre histórico profundo, del cual Reagan fue más un catalizador que un gestor.

A pesar de los innumerables matices con que se ha aplicado la doctrina Reagan en los distintos países, es indudable que el final del siglo veinte y el principio de éste han sido modelados por el resurgimiento feroz de la iniciativa privada, luego del paréntesis que se inició con la Gran Depresión. El triunfo de Barack Obama no va a devolver la historia, porque éste no es el socialista que pinta John McCain, y porque en este período relativamente corto, la mano invisible de la iniciativa privada globalizada ha terminado recortando la hegemonía económica estadounidense.

Pero el triunfo de Obama no sería una coincidencia aislada. Sería fruto de una crisis de fondo del modelo reaganiano, en lo económico, lo social y lo político. El detonante electoral habría sido la crisis financiera, pero estaría fundamentada en los excesos expansionistas de la filosofía ultraconservadora. Excesos en la liberalización económica, excesos en el unilateralismo preventivo, excesos en la profundización de la brecha entre ricos y pobres.

El efecto Obama dependerá en gran medida del tamaño de la recesión económica. A mayor gravedad, mayor será el nivel de intervención del Estado tanto dentro de Estados Unidos como en el mundo, porque el contagio económico generaría la necesidad de diseñar mecanismos para gobernar el mercado mundial. Pero aún si la recesión fuera leve, la llegada de Obama implicará un retroceso importante de las ideas reaganianas, porque éste tendrá que cambiar de curso para corregir problemas enormes que hereda del gobierno Bush. La coyuntura de cambio con la que llegaría Obama es muy diferente a la de Bill Clinton en los noventa, que para poder ganar y gobernar en medio del apogeo de la Era Reagan, tuvo que declarar “el fin de los días del Estado grande”, y gobernar con las ideas de los republicanos.

En inglés se utiliza una expresión prestada de la sicología –reality check– para referirse a cuando finalmente se acepta la realidad, en lugar de lo que se había escogido creer. El triunfo de Obama sería un “reality check” frente a la creencia victoriana en el potencial inagotable de la iniciativa privada. Un aterrizaje forzado de la historia para obligar a los Estados Unidos y al mundo, a mirar la problemática escondida bajo la burbuja del crecimiento acelerado de los últimos veinticinco años, del que saldrán mejor librados los países que escogieron caminos moderados en lo económico y en lo político, como los europeos, y castigados los extremistas, como Colombia.

* Analista político, investigador en opinión pública.

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