Publicidad

Pirámides y momias

Armando Montenegro
01 de noviembre de 2008 – 10:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

ES EVIDENTE QUE SE TRATA DE UNA forma de captación masiva las colas dan fe de que, en realidad, es multitudinaria y habitual, tan habitual que ocurre no sólo durante todo el día, sino que las filas comienzan mucho antes del amanecer.

En algunos casos se ofrece, de frente, un negocio puramente financiero: se captan los depósitos e inversiones del público a cambio de una tasa de interés. ¡Y qué tasas de interés! En la semana que pasó se estaba ofreciendo en Pasto el 150% mensual (ciento cincuenta por ciento por mes).

Como el fenómeno está tan extendido, miles de personas, de todos los estratos, liquidan sus ahorros, venden sus activos, piden prestado, para llevar recursos a las pirámides. Esperan, de esta forma, realizar sus sueños económicos. Y los consiguen mientras se mantiene el multimillonario embuste.

Por esta razón se ha establecido una sociedad de hecho, un vínculo muy fuerte, entre los inversionistas y las pirámides. Ante las críticas y las amenazas de las investigaciones, se anuncian manifestaciones de apoyo en varias ciudades. Los inversionistas, militantes, se aprestan a defender airadamente las pirámides. Todos ellos quieren creer, necesitan creer en ese negocio. Allí está su plata, allí están sus sueños y esperanzas.

Muy pocos políticos se atreven a criticar o a pedir que se suspendan estos negocios. No quieren contrariar los sentimientos y los intereses de miles de personas (mucho menos en época preelectoral). Son conscientes de que los ahorradores corren un riesgo enorme, pero no quieren ser los responsables de una frustración masiva. Se comenta, incluso, que algunos parlamentarios también han invertido en las pirámides (claro, a través de intermediarios).

Se sabe también que los recursos de algunos jueces, funcionarios y distintos elementos de la Fuerza Pública se han vinculado a las pirámides. Hay numerosos indicios de que miembros de la policía han invertido en ellas (la prensa reporta incluso que la policía ha recibido jugosos regalos institucionales de una de esas entidades). Como tantos funcionarios y uniformados tienen un interés personal en que las pirámides no fracasen, de una u otra forma las protegen. Los conflictos de intereses son masivos. Algunas autoridades, poco a poco, se han convertido en una parte más del torbellino financiero creado por estos esquemas.

Lo que es inexplicable es la pasividad del Gobierno Nacional. A pesar de que tiene todos los elementos para conocer su verdadera naturaleza, durante años ha permitido que este oscuro negocio siga creciendo. Ha dejado que el patrimonio de decenas de miles de personas esté seriamente expuesto, en manos de un negocio peligroso e ilegal; un negocio que se sabe que debe colapsar en algún momento.

Los expertos consideran que las autoridades nacionales tienen todos los instrumentos legales para ponerle freno a este fenómeno. Insisten en que no es necesario presentar ninguna ley para hacerlo. Se requiere sólo de la decisión para actuar, y esta decisión no aparece por ningún lado.

Así como hoy miles de personas —que tienen la esperanza de que su redención económica se encuentre en alguna de estas pirámides— se enfurecen con las críticas y amenazas a estos esquemas, cuando éstos fracasen, cuando se pierda el ahorro del público, la cólera colectiva deberá dirigirse contra las autoridades que permitieron, impasibles, que este negocio prosperara.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido