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La suerte de la Revolución Bolivariana está echada. Cerca de 16 millones de venezolanos están convocados a votar este 2 de diciembre para pronunciarse sobre la reforma constitucional que modifica 69 de los 350 artículos de la Carta Magna. Los chavistas, encabezados por Hugo Chávez, pronostican un claro triunfo en las urnas.
La oposición, por el contrario, dice que el No será la opción más votada por los venezolanos. Las encuestas, por su parte, señalan que la distancia entre opositores y chavistas es muy corta. En entrevistas con El Espectador, la diputada chavista Norexa Pinto, vicepresidenta de Relaciones Interparlamentarias de Venezuela, y Yon Goicoechea, líder opositor estudiantil, defienden las dos posiciones. Hay temor en algunos sectores venezolanos por lo que pueda suceder este domingo en el país pues el ambiente está muy caldeado. El gobierno promete aceptar el resultado, no importa el que sea; la oposición, por su parte, insiste en que habrá un fraude en Venezuela.
Entrevista al líder del movimiento estudiantil
“Chávez habla más de lo que hace”
Por la brillantez de sus parlamentos, la coherencia en sus planteamientos y la madurez de su actuación, Jon Goicoechea se ha convertido en el principal conductor del movimiento democrático que representa el mayor desafío para el gobierno venezolano.
Joaquim Ibarz / Caracas
Jon Goicoechea es taxativo: “Hugo Chávez no es de izquierda, es simplemente un dictador, es un fascista; los dictadores no son de izquierda ni de derecha, simplemente son totalitarios”. A sus 23 años, este estudiante que cursa el último año de Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello es el principal referente de un movimiento de protesta que salió a las calles para impedir que el presidente Chávez imponga una reforma constitucional que conduzca a Venezuela al totalitarismo. De abuelos vizcaínos, Jon sorprende al decir con franqueza que “algún día quiero ser presidente de la República”.
Después de más de dos décadas de silencio, y ante la práctica desaparición de la oposición política, los estudiantes son la voz con más legitimidad en defensa de la democracia y la libertad. El cierre de Radio Caracas Televisión, el pasado 27 de mayo, fue el detonante que hizo aflorar la rebelión de los universitarios, que no se veía en las calles de Venezuela desde hacía muchos años.
Por la brillantez de sus parlamentos, la coherencia de sus planteamientos y la madurez de su actuación, Jon Goicoechea se ha convertido en el principal conductor del movimiento democrático que representa el mayor desafío para Chávez. Otro punto a su favor ha sido la prudente distancia que ha guardado con los líderes de la oposición. Durante el cierre de la campaña por el No, la juventud fue la que habló. Los viejos líderes de la oposición al gobierno de Hugo Chávez apenas pudieron participar en el cierre de campaña.
Con todas sus actuaciones, ¿en qué corriente ubica a Hugo Chávez?
No es de izquierda ni demócrata quien persigue las libertades, asume todos los poderes del Estado y reprime a los que no piensan como él. Más bien es un fascista. Chávez habla más que lo que hace. No es un gobernante de izquierda porque Venezuela es hoy un país más consumista, con menos ahorro y más desigualdad que cuando él llegó al poder. Aquí los índices de pobreza no han bajado, la inseguridad aumenta, la corrupción se ha multiplicado. A pesar de todo lo que dice, Chávez no va a cambiar el sistema económico ni el orden social.
¿Y en dónde queda la Revolución Bolivariana?
Una revolución implica cambios estructurales en el orden económico y social. Aquí no se han producido. Lo único que hay es mayor concentración del poder. La radicalización política no está acompañada de la transformación social, y menos aún de la económica. Seguimos siendo el mismo país monoproductor de petróleo, sólo exportamos hidrocarburos, tenemos la misma distribución desigual de la riqueza, con amplio desempleo. Aquí no veo una revolución sino un asalto del poder.
¿Se está pareciendo Venezuela cada vez más a Cuba?
En el campo económico, la copia del régimen cubano es más discurso que realidad. Pero sí se parece mucho al régimen de La Habana en la restricción de las libertades y en el control de los medios. Pero dudo de que Chávez cambie el sistema de producción, entre otras cosas porque no sabría cómo gestionar el Estado. Los colaboradores de Chávez han demostrado su ineficiencia y su corrupción. El mejor ejemplo es la extrema carestía de alimentos básicos.
¿Saldrá adelante el proyecto socialista que propugna Chávez y que tiene su prueba de fuego este domingo?
No creo que Venezuela vaya a dejar de ser capitalista. Los propios chavistas son los que más se han enriquecido ilícitamente. ¿Cómo podrá copiar al régimen cubano cuando hay colas en las calles para comprar coches de lujo. Yo me pregunto, ¿cuál es la aproximación real de Chávez al socialismo? El consumismo, entendido en su peor sentido, es terrible. Aquí no hay inversión sino gasto, lo que dista mucho de seguir un modelo de producción de izquierda.
¿Por votar en contra de la reforma constitucional? Nuestro no a la reforma es un rechazo al totalitarismo y a la concentración de poder en el presidente. No soportamos un totalitarismo en Venezuela. No cederemos ante el chantaje, tenemos miedo. La batalla contra el totalitarismo se gana con acciones. Llamamos a redoblar las protestas para que el Tribunal Supremo de Justicia declare anticonstitucional la reforma. Vamos rompiendo barreras, nos tendrán que matar para quitarnos de la calle.
¿Tienen confianza en el Consejo Nacional Electoral (CNE)?
No podemos confiar en un CNE tan deshonesto, parcial y sumiso a Chávez. Pese a eso pedimos votar no. Las encuestas indican que perderá Chávez. No podemos quedarnos cruzados de brazos si queremos impedir un posible fraude. El sistema electoral es fraudulento pero el fraude es identificable. Por eso convocamos a votar. Para comprobar que te quitaron el voto debes votar. Nos han metido el miedo en la cabeza de que si votamos nos van a perseguir. Aquí no ha habido una dirigencia que le haya dicho al país con seriedad que no nos van a replegar, no nos van a callar, no nos van a amedrentar. Y llegó la hora de decirlo de frente.
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La diputada chavista Norexa Pinto
“Esto no va a ser una monarquía”
Redacción Internacional
Norexa Pinto está convencida de que la mayoría de venezolanos aprobarán la propuesta del presidente Hugo Chávez para reformar 69 artículos de los 350 de la actual Constitución. Esta joven mujer, vicepresidenta de relaciones interparlamentarias del Grupo Parlamento Venezolano, se ha caracterizado por ser una de las chavistas más coherentes pero también una de las más aguerridas. Pinto asegura que en las filas oficialistas celebran las manifestaciones de los estudiantes y reconocen la acogida que estos jóvenes han tenido entre los venezolanos.
¿Por qué ahora es necesaria una segunda reforma constitucional, si el presidente Chávez ya había reformado la Constitución?
Es sumamente necesario este proceso, porque profundiza la democracia participativa, profundiza el poder popular y profundiza las mejoras a la población en el aspecto social, económico y político.
Sí, pero también profundiza el poder del Presidente y hasta le da la opción de quedarse indefinidamente en el poder… Venezuela es el único país en la región, y no sé si en el mundo, cuya Constitución tiene la figura del referendo revocatorio, que entre otras cosas ya se le aplicó al presidente Chávez. Ese mecanismo está establecido en la Carta Magna precisamente para revocar a todo funcionario, que siendo electo mediante sufragio, no esté cumpliendo con su labor. Ahora queremos que el pueblo tenga la opción de darle la oportunidad al gobernante de ser reelecto. Esto no va a ser una monarquía, pues no se trata de mantener a un presidente de manera perpetua.
Las encuestas muestran un empate entre el sí y el no. ¿Por qué cree que esta vez Chávez no va a las urnas con una ventaja amplia? Puedo decir con total seguridad y responsabilidad, que vamos a ganar de manera contudente. La oposición había entrado de nuevo en el error de llamar a la abstención y se dio cuenta de que ese no es el camino. Ya lo usaron una vez y se quedaron sin representación en la Asamblea Nacional. Ahora hay que votar, por cualquiera de las dos opciones, pero hay que ir a las urnas.
Esta vez se ve una oposición más coherente, unida. Y eso es gracias a la protesta estudiantil. ¿Ellos han logrado poner en jaque al gobierno?
No. Vemos con mucha alegría y satisfacción que los jóvenes se manifiesten. Eso muestra el nivel de concientización que tiene la juventud venezolana, tienen un nivel político alto y en su discurso hay madurez. En la multitudinaria manifestación de cierre por el no, el 90% de los discursos fueron de gente joven. Su gran éxito es ese, no dejarse influir de la oposición que no tiene credibilidad.
Ellos le apuestan al no. ¿El gobierno está listo para aceptar un resultado adverso?
Claro que sí. Los bolivarianos, en cabeza del presidente Chávez, seremos los primeros en reconocer la decisión del Consejo Electoral. Pero tenemos la certeza de que no va a ser así. Él sí va a arrasar.
Hay, sin embargo, temor entre la gente por las últimas declaraciones del Presidente en las que dice que él está listo para sacar el domingo al ejército, la marina y la aviación…
Lo dice porque hay un pequeño grupo de la oposición que podría estar interesada en formar disturbios. Pero él ha sido el primero en decir en todas las alocuciones que en caso de que sea aprobado el no, reconoceremos la derrota dentro de las normas del juego democrático. Aceptaremos lo que decidan las mayorías.
Tiene una ventaja el gobierno si todos los del Consejo Electoral son afines a él…
Esta institución actúa bajo las normas establecidas. Tengan la plena seguridad de que son unas elecciones claras y que sea cual sea el resultado, se aceptará.
¿El verbo encendido contra Colombia es una estrategia del presidente para promover su reforma?
El presidente de Venezuela ha tenido la más grande solidaridad y respeto con el pueblo de Colombia. Lo del intercambio estaba avanzando y ahora lamentamos mucho el enfriamiento de las relaciones.
Las palabras del presidente no reflejan eso…
Seamos justos al respecto: si el gobierno colombiano hubiera utilizado los canales regulares no habríamos llegado a este punto.
Entonces, ¿por qué usar el tema colombiano en los discursos para promover la reforma?
Una cosa interna no tiene nada que ver con las relaciones exteriores. Aquí sólo hay cooperación entre pueblos hermanos. El proceso al que Venezuela está abocado es estrictamente de interés nacional, es interno. Esto no tendría por qué afectar las relaciones binacionales.
En ese sentido, una mediación humanitaria no tendría por qué dañar las relaciones entre los dos países y eso fue lo que pasó.
Lo que aquí hubo fue un tema de deslealtad. Entre los presidentes había una amistad y, bueno, ellos sabrán qué pasó ahí.
¿Usted ve una solución al problema pronto?
Espero que sí, porque tenemos mucho en común: una frontera viva, cosas que nos unen mucho.