
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Néstor Lorenzo es un entrenador de convicciones y esa fortaleza le ha permitido sostenerse, incluso, en medio de vendavales. Sin embargo, como pasa con todo hombre convencido de sus ideas, la misma virtud ha sido también una falencia. La terquedad que lo llevó a acumular triunfos en el inicio de su ciclo hoy empieza a pasarle factura: le resta credibilidad en un momento decisivo y alimenta las dudas sobre su proceso a menos de tres meses del Mundial y a pocas semanas de tener que entregar la lista definitiva para el torneo.
La presión no es menor. El calendario aprieta y las certezas, que antes parecían inamovibles, hoy se ven interpeladas por el rendimiento reciente del equipo. La derrota 2-1 contra Croacia, más allá de ser un amistoso, dejó algo más que un resultado adverso: expuso síntomas que ya venían insinuándose y que no han dejado de hacerse evidentes. Colombia volvió a ser un equipo predecible, con dificultades para romper bloques defensivos cerrados y con pocas variantes para cambiar el rumbo del partido.
Para Lorenzo, sin embargo, el diagnóstico fue distinto. “Estoy contento con el trabajo realizado, estuvimos a la altura, el partido a pesar de la bronca del resultado fue bastante parejo y en algunas circunstancias fuimos mejores”, dijo tras el juego. Su lectura contrasta con lo que se vio en el campo: un equipo parco, sin profundidad, que volvió a chocar contra un rival ordenado que entendió cómo anularlo. Esa desconexión entre la percepción del entrenador y la realidad del juego es quizás uno de los puntos que más inquieta.
No es un problema nuevo. Después de la Copa América, Colombia empezó a mostrar señales de desgaste en su idea. Los rivales ajustaron, entendieron que cerrarse y esperar era una fórmula eficaz, y el equipo dejó de sorprender. Lo que antes era fluido se volvió previsible. Y en ese escenario la falta de flexibilidad táctica empieza a pesar. La insistencia en una misma estructura, en unos mismos nombres y en un mismo plan de juego limita las posibilidades de reacción. Para el Mundial eso puede ser un gran problema.
Ahora bien, tampoco se trata de desestimar por completo esa convicción. Lorenzo tiene una base clara, una idea de juego definida y un grupo en el que confía. Eso, en procesos de selección, suele ser un valor. La continuidad, el conocimiento entre los jugadores y la estabilidad en las convocatorias son pilares que bien gestionados pueden marcar la diferencia. El problema aparece cuando esa fidelidad a la idea se vuelve rígida, cuando no hay margen para adaptarse a contextos distintos o a momentos de bajo rendimiento.
¿Es imposible variar? Hoy parece difícil. Y esa sensación es la que empieza a generar inquietud en torno al equipo.

Los inamovibles de Lorenzo
El partido contra Francia será la última gran prueba antes de que el técnico tenga que tomar decisiones definitivas. El 11 de mayo deberá entregar una prelista de 55 jugadores, y el 30 de ese mes la lista final de 26 para el Mundial. El margen de maniobra existe, pero es más reducido de lo que parece. El universo de Lorenzo ha sido amplio —cerca de 70 jugadores en 20 convocatorias desde que asumió en 2022—, pero la base está prácticamente definida.
🎥 𝘚𝘦𝘨𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘮𝘪𝘴𝘵𝘰𝘴𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘳𝘢… 𝘦𝘲𝘶𝘪𝘱𝘰 𝘭𝘪𝘴𝘵𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘯𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳 𝘢 🇫🇷💪⚽
— Selección Colombia (@FCFSeleccionCol) March 28, 2026
¡𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘭𝘢 𝘢𝘤𝘵𝘪𝘵𝘶𝘥! 🔥#𝑳𝒂𝑺𝒆𝒍𝒆𝑵𝒐𝒔𝑼𝒏𝒆🇨🇴 pic.twitter.com/34hhwknjow
Entre 15 y 20 jugadores tienen un lugar casi asegurado. En nuestro conteo, son 19. Puede haber una variación mínima, uno más o uno menos, pero la estructura central del equipo está clara. Eso deja, en términos reales, unos siete cupos en disputa.
En el arco, por ejemplo, más allá de que siempre haya debate, todo indica que los tres nombres están definidos. David Ospina, Camilo Vargas y Álvaro Montero aparecen como prácticamente inamovibles. Decimos “casi” porque en el fútbol nada está garantizado: una lesión, un bajón desmesurado de rendimiento o una decisión de última hora podrían alterar el panorama. No obstante, bajo la lógica de continuidad que ha sostenido Lorenzo, su presencia parece asegurada.
En defensa el escenario es similar. El técnico suele convocar a ocho jugadores para esa zona, y allí hay tres puestos en discusión: dos centrales suplentes y un lateral izquierdo. Los nombres que orbitan esos lugares son Carlos Cuesta, Yerry Mina, Deiver Machado, Cristian Borja, Yerson Mosquera, Wíller Ditta y Juan David Cabal. De ese grupo saldrán las últimas piezas de una línea que, en su base, también parece consolidada.
El mediocampo ofrece un margen un poco mayor. Lorenzo suele trabajar con nueve volantes, de los cuales cinco parecen fijos. Los otros cuatro cupos están abiertos y se los disputan jugadores como Juan Camilo Portilla, Jáminton Campaz, Gustavo Puerta, Nelson Deossa, Pedro Bravo y Kevin Serna. El caso de Bravo es particular: no ha sido convocado, pero el entrenador lo mencionó recientemente, al igual que a Camilo Durán y a Sebastián Villa, lo que sugiere que aún hay espacio para sorpresas.
En ataque la lógica se repite. Hay seis cupos disponibles y cinco nombres que parecen tener su lugar asegurado. El último espacio, el del extremo suplente, es el que concentra la mayor competencia: Johan Carbonero, Carlos Andrés Gómez, Luis Sinisterra, Marino Hinestroza, Sebastián Villa y Camilo Durán pelean por ese lugar. A ese grupo se podría sumar Yáser Asprilla, un jugador polifuncional que ha sido parte del proceso, así como Juan Camilo Hernández, un delantero con buen presente, aunque con pocas opciones de desplazar a nombres como Jhon Córdoba o Luis Suárez.
En medio de ese panorama, Rafael Santos Borré representa uno de los casos más discutidos. Cuestionado por los hinchas, pero respaldado por el entrenador, es uno de los jugadores más utilizados en el ciclo. Lorenzo valora su disciplina táctica y su capacidad de trabajo, y todo indica que será parte de la lista. En contraste, opciones como Radamel Falcao García o Dayro Moreno parecen muy lejanas.
En el fondo, todo conduce a la misma conclusión: Lorenzo es predecible. Y eso, como ya se ha dicho, es al mismo tiempo su mayor fortaleza y su principal debilidad. La lista del Mundial difícilmente se saldrá de ese grupo de nombres. Habrá quizás una sorpresa. Tal vez dos, per no mucho más.
Lo mismo ocurre con el equipo titular. El once que presentó contra Croacia es, en esencia, su equipo de gala, el de los jugadores que más ha utilizado. La única variación relevante está en la delantera, en la que el presente de Luis Suárez parece darle una ventaja sobre Jhon Córdoba. Hasta ahí.
La gran pregunta, entonces, sigue en el aire: ¿será capaz Lorenzo de mover esa estructura de confianza si el contexto lo exige? En esa respuesta se juega buena parte del futuro inmediato de la selección.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook