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Eso era precisamente lo que requería la selección de Colombia en estas eliminatorias. Lo consiguió jugando con la pelota pegada al piso y con dos delanteros peleando todo contra una defensa brasileña, en la que Lucio fue el más destacado.
Tanto Wason Rentería como Darwin Quintero intentaron penetrar y chocar si era necesario en procura del gol, aunque siempre tropezaron con las limitaciones, que no son de ahora, para definir.
El asentamiento de la pareja de zagueros centrales, Yepes y Perea, contribuyó al ejercicio que en el mediocampo desarrollaron Vargas, Bedoya, Guarín y el mismo Aguilar. Claro que hay que reconocer la función de Toja, quien colaboró en marca, correteó a los volantes de Brasil, ayudó a cerrarle el camino a Maicon y eso le permitió a Pablo Armero jugar, tal vez, su mejor partido en la selección.
Lo hecho por Colombia nos lleva a mantener una esperanza de clasificar, admitiendo estar en la zona de repechaje. El que ganó méritos para continuar en los próximos ocho partidos es el señor Eduardo Lara. Otro técnico vendría con la disculpa de no poder asegurar la clasificación, por los puntos que restan, y por tener un calendario complicado. Porque a excepción de Paraguay, que sufrió para vencer a Perú, los demás son irregulares. Si el técnico fuera extranjero, mucho menos garantizaría éxito, por desconocimiento del medio y de los jugadores y mientras se acerca a la realidad, la noche llegaría.
Haber sacado apenas un punto en este combo de seis dados a Lara, no representa mucho, ni genera optimismo. Pero revisando el juego contra Brasil, reconociendo la desteñida presentación de los pentacampeones, aparece cierta tranquilidad y como la competencia apenas se reanudará en marzo de 2009, no caeremos en reiteradas discusiones. Cierto resulta también, considerar el momento que tendrán los jugadores de la próxima cita, sin que nadie garantice estabilidad en el rendimiento.
Por encima de ello queda la satisfacción de ver cómo los futbolistas se entregaron sin distracciones ni pereza para buscar el objetivo de no caer ante Brasil, ni sufrir las palizas que identificaron nuestro paso por el Maracaná. Todos cumplieron y es justo reconocer que Lara pudo ubicar a los jugadores y diseñar un plan de juego claro, eso sí, carente de gol, porque tenemos el arco contrario cerrado y con candado…
Ojalá la permanencia de Eduardo Lara, hombre alejado de polémicas y ajeno a cuestionamientos, nos traiga una sorpresa, porque eso sería la clasificación al Mundial. Los jugadores deben tomar conciencia de sus alcances, actuando sin complejos ni cosa parecida como lo hicieron ante Brasil.