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Aunque resulta muy prematuro hablar de las posibilidades de los distintos precandidatos en la próxima elección presidencial, es interesante observar los marcos de referencia dentro de los cuales se están moviendo los temas de la campaña que comienza a calentarse.
(i)El péndulo. Esta visión plantea que desde hace tiempo la política presidencial colombiana sigue un movimiento pendular: Pastrana, con El Caguán como estandarte, se movió un poco hacia la izquierda; Uribe, con su Seguridad Democrática, viró decididamente hacia la derecha; Santos, con la bandera de la paz de La Habana, montó una coalición a la izquierda del centro. De acuerdo con este punto de vista, el país, fatigado por los desarrollos de los últimos ocho años, podría optar por los planteamientos de los candidatos Vargas Lleras, el que designe Uribe y Juan Carlos Pinzón, quienes, predeciblemente, ofrecerán mensajes de seguridad, estabilidad y apoyo al sector privado. Es posible que ninguno de ellos piense en la revocatoria completa de los acuerdos con las Farc y se limite a proponer algunas reformas y rectificaciones.
(ii)Un nuevo plebiscito por la paz. Esta visión sostiene que el tema central de la campaña presidencial será la continuación o la suspensión de los acuerdos con las Farc, una especie de segundo referendo sobre el tema, el mismo que supuestamente serviría para trazar la hoja de ruta del país en las próximas décadas. En un extremo, de acuerdo con esta manera de ver la política, personas como Piedad Córdoba, Iván Cepeda, Clara López y Juan Fernando Cristo plantean que el camino para transformar a Colombia es desarrollar a fondo los acuerdos; en el otro, Fernando Londoño y, tal vez, Alejandro Ordoñez, sostienen que el nuevo gobierno debería “hacer trizas” los pactos habaneros (numerosas encuestas, sin embargo, muestran que, a diferencia de lo que los activistas, de uno u otro lado, tienen en la cabeza, la gran mayoría de los colombianos está convencida de que los problemas centrales de su vida no tienen que ver con lo de La Habana y, más bien, cree que ese tema ya está “chuleado”, y que otros serán los desafíos del país y del nuevo gobierno).
(iii)La corrupción y los problemas económicos y sociales. Un grupo de observadores, de acuerdo con las mismas encuestas, piensa que asuntos de gran resonancia mediática reciente, como la corrupción, el rechazo a la política tradicional y la necesidad de acometer importantes reformas sociales y económicas, serán los temas centrales de la campaña, y que el electorado responderá favorablemente a las propuestas que mejor reflejen sus preocupaciones en estas materias. Sin desconocer su apoyo a los acuerdos de paz, éste ha sido el enfoque que han adoptado Claudia López y Navarro, el cual se concretó en una consulta en contra de la corrupción.
Es muy temprano para encasillar a los distintos precandidatos dentro de estos enfoques, entre otras cosas porque varios de ellos todavía no han hecho sus principales planteamientos. Por otra parte, los diferentes esquemas no son excluyentes. Algún candidato, por ejemplo, podría aprovechar el movimiento pendular con mensajes salpicados de tintes de derecha, pero enfatizando su compromiso contra la corrupción y defendiendo buena parte de los acuerdos de La Habana. Muchas otras combinaciones son posibles. Casi todo está por verse en esta materia.