Publicidad

Apostadores

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

DESDE HACE MÁS DE UN AÑO, EL Tiempo nos debe un titular: “Los Santos se quedaron sin periódico”.

Rafael se dedicará a emular a Camilo Villegas, Enrique ya consiguió chanfa en la Sociedad Interamericana de Prensa —donde intentará resolver todas las violaciones al lenguaje que produce su entrañable amigo Poncho Rentería—, Pacho —víctima de los desplantes de su jefe Uribe— buscará ser el primer desplazado del estrato seis que ocupe la Alcaldía de Bogotá, y a Juan Manuel, que nunca ha sido elegido y siempre nombrado, no le queda otra alternativa que ser considerado el preferido para suceder al doctor Álvaro, pues de lo contrario tendrá que reemplazar al padre Javier de Nicoló en el Idipron.

Juan Manuel sabe que es ahora o nunca. Desde el espermatozoide lo ungieron como candidato presidencial. Por eso, hasta fonoaudióloga ha contratado. Y su racionalidad y ambición lo conducen a que cualquier retén que se le ponga al frente será parte de las bajas políticas que él tan eficazmente promueve, con la misma vehemencia con que ha alcanzado sus inocultables logros contra la guerrilla. Antes fue Rafael Pardo y ahora es Germán Vargas. Al primero lo acusó de estafeta de las Farc y al segundo de manzanillo. Todos sabemos que ser parlamentario, con muy contadas excepciones, equivale a eso. Tienen acorralado a Vargas asimilándolo a una cualquier Yidis que se vende por puestos.

Por eso él, ni corto ni perezoso, hace lo que más sabe: chantajea. A las reformas las coloca en suspenso y al referéndum propone enmochilarlo. Anuncia que si no se hace lo que él pide se va para el Partido Liberal. Y allí ya está haciendo su avanzada. El presidente Samper se la está organizando. Otro apostador de la política. Trae un uribista, sin pelear con su viejo militante del llamado poder popular. Mantiene su influencia en el Polo, especialmente en la Alcaldía de Bogotá. Reúne al plan B del partido para confrontar al Gobierno a través de otros. Está jugando, y fuerte.

Mientras tanto los godos, que tienen en el Primer Mandatario al jefe de nómina más importante que jamás se llegaron a imaginar, piensan en Noemí, sin importar los odios que se produzcan en el pastranismo. Saben que en una consulta interpartidista tienen todas las de ganar, pues hasta los párrocos desde sus púlpitos serán los principales promotores para mostrar que después de cualquier virgen, ella.

Pero con quien no cuentan es con el principal jugador: Álvaro Uribe. Ése sí sabe lo que es barajar, intercambiar y distribuir cartas. Está al tanto de lo indefendible, que es el referéndum por lo costoso, ciento quince mil millones, y por lo riesgoso, siete millones de votos. Por eso, aceptará que se hunda y a cambio en la primera parte de esta legislatura que va hasta diciembre le incluirá el cambio de número al articulito de la reelección para el 2014. Pero como no es ningún bobo y sabe que no le van a devolver la Presidencia, espera el próximo semestre, para que ¡zas! lo habiliten para el 2010. Por eso está tan tranquilo. Todos peleándose las cartas y especulando con lo que tiene el otro, mientras él sigue camorreando con la Corte Suprema, contando para ello con la Sala Disciplinaria del Consejo de la Adjudicatura hoy dignamente representada por Ovidio Claros, adalid de la violencia intrafamiliar.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido