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Elegidos los hombres, el técnico Eduardo Lara tiene ahora, durante la presente semana, la misión de seleccionar el módulo para enfrentar a Paraguay.
Los seleccionadores nacionales a diferencia de los adiestradores de equipos poseen en sus manos todas las piezas y su buen juicio, estudio del adversario, conocimiento del potencial de su nómina, le obligan a no equivocarse en el planteo táctico.
Mucho se habla por estos días del tema posesión de la pelota, como si tener la pelota significara un gran fútbol. La posesión de bola tiene que estar acompañada de la posición en el campo. Posesión más posición significa buena transición de las fases defensa-ataque. Tener sólo la posesión termina siendo futbolito, improductivo y lateral.
Pero bueno, ese tema es harina de otro costal y más vale preguntarse cómo puede llegar a conseguir posesión más posición la escuadra que Lara envíe al campo. Para enfrentar a Paraguay en la Copa América, el técnico Pinto eligió el vértigo, la velocidad, la presión en el medio con bloques largos, el querer arrollar al adversario. Paraguay esperó y contragolpeó, aprovechó todos los huecos defensivos y terminó goleando en una noche para olvidar.
El punto de partida para elegir el módulo es el conocimiento del adversario. Las películas de Paraguay en la actual eliminatoria están ahí, registran un equipo con un gran volumen de juego en el medio, con una doble línea de cuatro donde los volantes externos abren muy bien la cancha y levantan permanentemente centros para los magníficos rematadores de cabeza, Haedo, Santacruz, Cardozo y Cabañas. Su media cancha es generosa en despliegue físico y relevan muy bien las posiciones. El seleccionado paraguayo se identifica con aquel equipo que trajo Uruguay y que hizo tanto daño con sus cuatro volantes en línea. Paraguay no ha ido a ningún partido, incluido el juego contra Argentina en el Monumental de Núñez, a defenderse, a meterse atrás. Ha salido siempre a pelear los partidos mano a mano.
Lara parece más cercano por convicciones a los tres volantes de marca y recuperación y un enganche o armador y dos delanteros. Tan sólo tres mediocampistas en primera línea para pelearle la pelota en el centro a Paraguay. Para pensarlo muy seriamente. Si no se tiene la bola no se puede atacar, si no se recupera el esférico no se pueden iniciar movimientos ofensivos. Si no se le quita la pelota al rival no se puede hacer posesión. Si se va a jugar con laterales de corte ofensivo como Zúñiga y Armero, con cuántos hombres se manejarán los relevos para no quedar regalado. Cómo pelearle el partido a un mediocampo gordo y táctico como el paraguayo. Cuidado, profesor Lara, el 3-1 en el mediocampo puede ser fatal.