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Eduardo Lara movió sus piezas e inició su partida como seleccionador, adoptando una postura de independencia. Lara demostró en su primera convocatoria que no tiene prejuicios, que lo que acaeció en épocas anteriores hace parte del pasado, que se guiará por sus convicciones y mirando el presente. Absolutamente respetable.
Lara, por ejemplo, desechó las insinuaciones fuera de lugar de Pinto cuando éste a su salida le recomendó no llamar a Vargas, Tressor y Amaranto Perea. Convocó a dos de ellos, enviando un mensaje claro: “Acá no ha pasado nada, todo quedó como estaba”. Hizo uso del indulto para perdonar a veteranos como Calero y Yepes y reabrirle la puerta a Bedoya.
Quienes creían que los miembros del Comité Ejecutivo influirían en el técnico para que no llamara a los del sindicato, no conocen a Bedoya y a Lara. El presidente porque no se mete en esos terrenos y el técnico porque no aceptaría una injerencia.
La lectura de la convocatoria es clara para todos, jóvenes y generales: acá arranca una nueva etapa y las próximas llamadas dependen única y exclusivamente de su rendimiento y de su conducta personal y colectiva. No deben creer los “reinsertados” que pueden volver cambiando las normas de disciplina, atreviéndose a ser codirectores técnicos, insinuando compañeros para la titular, armando rosquitas internas de amigos y enemigos. Lara les da una segunda oportunidad, pero están bajo sospecha. Así de claro y así de terminante.
El liderazgo que tanto se pide a los veteranos que le aporten a este grupo de jóvenes jugadores que han evolucionado en diferentes categorías de la selección, debe comenzar con una enseñanza plena del acatamiento a las normas de convivencia y a las autoridades jerárquicas del equipo. El liderazgo incluye seriedad competitiva para no dejar el equipo con un hombre menos por cuenta de una pataleta grosera o un exceso de violencia, entiéndase Bedoya.
En la convocatoria se siguen evidenciando problemas en algunas posiciones. El lateral izquierdo continúa siendo un auténtico dolor de cabeza. Casierra y Armero no garantizan nada en marca. Es una duda total el momento de Abel Aguilar, de quien no se tienen noticias ciertas en los últimos meses, pues actúa en la segunda división de España. Genera dudas el hoy de Wason Rentería con el Braga. Existe una marcada tendencia al llamado de volantes externos por los dos costados: Vargas-Ferreira-Toja-Anchico y un solo 10, Hernández, lo que puede dar lugar a una interpretación y es que Lara medita usar un 4-4-2 en lugar del anunciado 4-3-1-2 con Giovanni de enganche.
Por lo pronto, Lara movió sus fichas y ya todos saben a qué atenerse. La próxima jugada será la elección del módulo y de los hombres para interpretar esa figura táctica en la cancha.