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Se están adaptando los cuentos infantiles, películas y novelas a un lenguaje e imágenes que no afecten las mentes puras de los niños y adultos. Películas de los años 50 han sido intervenidas con éxito para no mostrar a los actores fumando, en cuentos infantiles se han modificado pasajes no adecuados a la moral y las buenas costumbres. Es de esperar que pronto se inicie la revisión del libro de mitología más publicado y vendido pero no el más leído: la Biblia; ya que esta, los escritos de san Agustín y los manuales de confesión como el de san Alfonso María de Ligorio han sido denominados el kamasutra de la Iglesia. Insinuaré modificaciones o adaptaciones a los textos bíblicos para que se ajusten más a la moralidad actual, trabajo que debe ser realizado por un equipo de literatos y teólogos.
Incesto. La Biblia afirma que toda la humanidad desciende de una sola pareja. La edad no era obstáculo para procrear, pues Adán engendró a Set a los 130 años, quien repitió la hazaña. Si la humanidad desciende de la pareja expulsada del Paraíso, el incesto pulula. En Colombia no es un problema, pues el ministro de Justicia dice que el incesto consensuado entre mayores no debe ser punible. Una solución puede ser que en realidad hayan sido creadas dos parejas, una de ellas de bajo perfil; de esta forma el tabú del incesto desaparecería parcialmente. La Biblia da la salida; el versículo 1-27 del Génesis dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó”. En el versículo 2-18, Dios dice: “No está bien que el hombre esté solo, voy a hacerle el auxiliar que le corresponde”; en el 2-27, continúa: “De la costilla que le había sacado al hombre formé una mujer y se la presenté al hombre”. Son creadas dos parejas. Más complicado es adecuar el texto del incesto de las hijas de Lot con su padre: “Vamos a emborrachar a nuestro padre y nos acostamos con él, así daremos vida a un descendiente de él”. De esta forma se originaron los pueblos Moab y Amón. No es un incesto consensuado. No tengo sugerencia para ajustar el texto. Suprimirlo sería una opción, pero entonces cómo explicar el origen de esos pueblos.
Alimentación. Hoy se privilegia el consumo de frutos de la tierra, sobre la ingesta de carne. Pero el lector de la Biblia puede pensar que el creador prefiere la carne a los cereales, vegetales y frutos, y puede concluir, equivocadamente, que ese es el ejemplo a seguir. “Caín presentó de los frutos del campo una ofrenda al Señor. También Abel presento una ofrenda de los primogénitos del rebaño y la grasa. El Señor se fijó en Abel y su ofrenda y se fijó menos en Caín y su ofrenda”. Una solución sencilla es cambiar los roles de Abel y Caín, arguyendo que se debió a un error de los amanuenses. Además se justifica la prioridad ecológica de la agricultura sobre la ganadería.
Filicidio. Perturba la exigencia del Dios de Abraham para que este asesine a su hijo. Aunque se puede alegar obediencia debida, esta doctrina no es hoy aceptable; basta estudiar los juicios de Núremberg y Tokio. Mentes mal intencionadas piensan que el filicidio se evitó porque se oyó la voz: “No alargarás la mano contra tu hijo”, y que Isaac murmuró: “Me funcionó la ventriloquia”. No tengo sugerencia para matizar este posible mal ejemplo. El problema es que, si bien la moral y las costumbres pueden evolucionar, Dios es inmutable.
Continuará…