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¡Qué barbaridad!

Augusto Trujillo Muñoz
25 de septiembre de 2008 – 09:38 p. m.

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En su edición del miércoles pasado El Espectador dio cuenta de la entrevista del Presidente Uribe con Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos.

Anunció, además, que Palín se reuniría también con autoridades de Turquía, Afganistan, Pakistan y otros países del Tercer Mundo, en desarrollo de una estrategia republicana para neutralizar las críticas que le han formulado por su inexperiencia en materia de relaciones internacionales.

Tiene sentido, por supuesto, que el jefe de un gobierno altamente interesado en suscribir un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, agote todas las gestiones posibles en esa dirección. Naturalmente también tienen derecho a hacer contra-gestiones aquellos que ven en el tratado inconveniente. Sería deseable, eso sí, que tales gestiones se adelantaran  después y no antes de las elecciones presidenciales. A Colombia no le conviene la excesiva politización del tema, que ya se convirtió en bandera de agitación electoral.

A la hora de la verdad tanto McCain como Obama son norteamericanos y cualquiera de los dos gobernará en función de la agenda propia de la primera potencia del mundo. Es la suya una sociedad conservadora, individualista, patriótica –casi patriotera- cuyo ciudadano promedio no está inserto en el seno de la comunidad internacional. Tampoco lo está su gobierno. Para ambos la suerte del mundo depende de la conveniencia de su país. Esa conveniencia estará menos interferida por los intereses electorales después de elegido el presidente y, sobre todo, tanto ellos como los demás gobiernos del mundo podrán conducirse con mayor certeza en el complejo escenario de las conveniencias mutuas.

Los gobiernos norteamericanos no se han caracterizado por pensar responsablemente las coordenadas de nuestro tiempo, sino por ponerlas a su servicio. Claro, sus intereses son legítimos pero, a veces, chocan con los intereses igualmente legítimos de otros países. Por eso el mundo actual demanda respeto por los procedimientos elaborados en medio del derecho y, por lo mismo hacer la guerra o amenazar con ella es sencillamente una barbaridad. La comunidad internacional exige interrelacionarse en un flujo de doble vía que algunos países, como Estados Unidos, se niegan a entender. También por eso hay quiénes dicen que no existe “comunidad” internacional alguna. En efecto, los norteamericanos ven la política internacional como sendero de una sola vía.

Sin embargo creo que el noventa por ciento de los países del mundo, y más del noventa por ciento de la humanidad encuentran en la figura de Obama una opción refrescante. Probablemente no es así para el norteamericano común, pues las encuestas reflejan un virtual empate entre los dos candidatos. Pero es una opción refrescante para todo el planeta y, al fin y al cabo, los gringos también forman parte del mundo. Es preciso avanzar en términos de solidaridad y de convivencia universales.

Resulta, entonces, desesperanzador escuchar de la señora Palin amenazas de guerra. Las hizo hace unas dos semanas, a propósito del conflicto ruso-georgiano, con una frescura pasmosa. ¿Acaso ese el gran aporte de esta joven gobernadora de la ignota Alaska a la campaña de su partido, a la política de su país y a la consolidación de la “comunidad” internacional?. Eso significa lo contrario: descender hacia el imperio de la ley de la selva. ¡Qué Barbaridad!

Pero, además, calificó a Irán como peligro para todo el planeta y prometió más presión sobre su régimen. Consideró que su país debe efectuar más operaciones en Pakistán sin la autorización de este gobierno, porque “Estados Unidos tiene que ejercer todas sus opciones para detener a los terroristas”. Los medios de comunicación norteamericanos convirtieron a Sarah Palin en una estrella de la noche a la mañana. No tiene sentido. O sí lo tiene. Los gringos necesitan algo que brille en ese agujero negro en que se están convirtiendo, en medio de la perplejidad universal. Un agujero negro que quiere tragárselo todo. ¡Qué barbaridad!.

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