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La lucha debe continuar

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LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER DEBE continuar en honor de Sandra Ceballos y de todos aquellos y aquellas que han muerto por esta enfermedad.

El cáncer es uno de los peores flagelos del siglo y una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo; más del 13% de los 7,8 millones de muertes es por esta causa. A pesar de todo el esfuerzo que hace el mundo la enfermedad sigue en aumento, especialmente en países de bajos y medianos ingresos donde se registran más del 70% de los casos; las previsiones de los órganos internacionales de salud  no son muy alentadoras, pues señalan que “el número mundial de muertes por cáncer alcanzará los 9 millones en 2015 y los 11,4 millones en 2030”.

El problema es entonces complejo, pues a pesar de que el cáncer es controlable si se detecta a tiempo, todavía estamos lejos, en países como el nuestro, de contar con estrategias y planes efectivos en el sistema de salud pública que nos permitan hacerlo y aun atender la enfermedad como tal.

En las mujeres el cáncer de cuello uterino y el de seno son los más comunes. El cáncer de seno es el más prevalente en el mundo ya que más de cuatro y medio millones de personas viven desde hace cinco años con un diagnóstico de cáncer   y cada año se detectan más de 1 millón de casos; el porcentaje de mortalidad es del 50%. En América Latina, una mujer muere cada trece minutos por esta causa y en Colombia, aunque no se ha llegado todavía a esta cifra, son cada vez más los casos.

En cuanto al cáncer de cuello uterino,  es la primera causa de mortalidad femenina en Colombia, si bien se ha avanzado en la prevención con la existencia de la vacuna contra el virus del papiloma humano que se administra en jóvenes mujeres; los precios todavía no son asequibles para todos y la estadísticas son preocupantes y muestran que en los temas de detección y control, seguimiento y tratamiento existen aún problemas. Aunque la citología es parte del POS, existe desconocimiento y falta mayor información.

Finalmente, el cáncer repercute en la mujer, en la familia y en general en nuestra sociedad y es necesaria una política más agresiva con una estrategia y programas que mejoren la detección temprana y mejores tratamientos. En este sentido, una estrategia debe estar acompañada de un importante esfuerzo institucional de la sociedad y de políticas públicas en cuanto a costos y oportunidades, pues existen desigualdades en el acceso a los servicios de salud preventiva, a campañas de publicidad, a marcos regulatorios y a cumplimientos en las empresas de salud; el apoyo a numerosas organizaciones que trabajan en la prevención y en el tratamiento de personas de escasos recursos también resulta fundamental.

Por último, se trata de prevenir pero también de educar, y éste es no sólo un tema de salud pública sino de todos los estamentos de la sociedad. El cáncer está muy relacionado con el modo de vida y cambios se deben promover para reducir los riesgos que incluyan ejercicio físico para combatir el estrés, la incorporación de una buena y saludable alimentación y el abandono del consumo de alcohol y tabaco.

Esta columna es escrita en honor de Sandra Ceballos y de muchos amigos y mujeres que padecen esta enfermedad; ojalá que se continúen los esfuerzos que inició Sandra, quien sin duda fue una mujer luchadora, comprometida, y una excelente servidora pública. A ella el cáncer le ganó la batalla, pero si su obra perdura, es posible que cada vez sean más las guerras que gane la vida.

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