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Al fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, le corresponde explicarle al país quiénes influenciaron el nombramiento del director Nacional Anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, increíble sobreviviente a la prueba del polígrafo y quien se había rodeado de connotados políticos, magistrados, investigadores, académicos y periodistas; a corta edad.
Abogado reconocido. Autor del libro El falso testimonio, defensor del exgobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos. La Corte Suprema de Justicia tendrá que poner la lupa en este proceso, por haber tenido defensores del calibre de Gustavo Moreno y Luis Pinilla, y, según Noticias Uno, este proceso tiene pruebas sustanciales en contra del exgobernador.
Gozando de la máxima confianza del fiscal, lo encargó de procesos como el de Odebrecht; Reficar; el del cartel de la chatarra, al cual están vinculados Tomás y Jerónimo Uribe Vélez. Muy pronto, su carrera se trunca debido a un presunto soborno del procesado exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, al solicitarle $400 millones y US$30.000, a cambio de favorecerlo en sus procesos que tiene en Colombia.
El exgobernador Lyons denunció en Miami, ante la DEA, a Gustavo Moreno y al abogado Leonardo Pinilla. La DEA organizó la estrategia para adquirir la prueba reina y obtuvo grabaciones y fotografías del presunto soborno internacional. Hoy, Gustavo Moreno está en el pabellón de extraditables de la cárcel La Picota.
Hay una gran indignación nacional al conocer la ciudadanía, repetidamente, cómo altos funcionarios de la justicia lideran la asombrosa corrupción. La ética y la meritocracia fueron sustituidas por el poder clientelista criminal, volviendo añicos la justicia colombiana, y el Estado continúa en crisis por falta de una firme decisión para realizar la indispensable reforma estructural. La justicia es pilar relevante en cualquier sociedad para la buena marcha de la democracia.
Alarmante y penosa la impunidad que, de acuerdo con el mismo fiscal, llega al 99 %. La academia debe intervenir en la reforma a la justicia, introduciendo filtros y controles rigurosos para elegir altos funcionarios idóneos, experimentados y de gran probidad para que la ciudadanía recobre la credibilidad en ella y obtenga la democracia del nuevo país en paz y progreso para todos. La repelida reforma estructural a la justicia es la manera más degradante para sostener el statu quo que sólo favorece a los poderes que rigen la conducta perversa del país.
Señor fiscal, la justicia de Estados Unidos le está mostrando el camino para obtener resultados, como en el caso de Odebrecht y del soborno extraditable, al enseñar que para nombrar hay que estar libre de las influencias del poder clientelista.
Omar León Muriel Arango.
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