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En fallo de primera instancia, la Procuraduría General de la Nación sancionó con suspensión e inhabilidad para el desempeño de cargos públicos por 10 meses al inspector de Policía y Tránsito Municipal del municipio de Campamento (Antioquia), Héctor Julián Álvarez, quien llegó a su trabajo en estado de embriaguez.
La investigación disciplinaria comenzó tan pronto los habitantes de la región se quejaron telefónicamente ante la Procuraduría Provincial de Yarumal, asegurando que el funcionario se encontraba atendiendo en su despacho, al parecer, después de haber ingerido bebidas alcohólicas. Durante una visita especial de la Secretaría General y de Gobierno, Álvarez reconoció su estado de alicoramiento.
A través de un comunicado, el organismo de control recordó que a los servidores públicos “les son exigibles paradigmas de comportamientos que sobrepasan a los de los particulares; en ese orden de ideas deben imprimirle a sus actuaciones públicas un nivel de diligencia y cuidado que linden con extremos de meticulosidad (…)”.
La falta del funcionario fue calificada por el ente disciplinario como grave a título de dolo.