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Cuando el populismo es lo fundamental (Llegaron los rusos)

Luis Carvajal Basto
15 de septiembre de 2008 – 09:07 a. m.

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El populismo, esa manera de seducir al electorado ofreciendo bienestar sin trabajar y pretendiendo que el Estado sustituya a las personas y les prometa comodidades sin saber de donde, parecía erradicado en América Latina.
Chávez lo puso de moda, otra vez. Para él es una forma de mantenerse en el poder, para sus copartidarios criollos, una forma de llegar. En ese intento pueden quemar el vecindario.  

Si no fuera porque Colombia es el mayor productor de cocaína del mundo y Venezuela tiene una de las mayores reservas de petróleo, la llegada de los aviones MIG rusos y el anunciado envio de un portaaviones a "patrullar" el Caribe, no tendría tanta trascendencia.

Y si no fuera porque Rusia le quiere pasar una cuenta de cobro a Estados Unidos por su apoyo a Georgia y recuperar alguna vigencia en el escenario internacional, se podría pensar que se trata de un episodio más de una política internacional recalentada por la irrupción de china e India en las grandes ligas de la producción y el comercio, y la crisis energética.

Desafortunadamente no es así y esta última locura de Chávez al poner a los rusos a"jugar" en el ajedrez político de América, puede tener consecuencias terribles para Venezolanos y Colombianos y confirma los alcances de un liderazgo irresponsable.

Se trata de una nueva versión del populismo; ese, que para cumplir promesas electorales puso la inflación, el peor impuesto para los pobres, a niveles increíbles en la década del setenta.

El mismo que propició guerras, dictaduras, el estancamiento de los aparatos productivos, acentuó la pobreza de los indígenas bolivianos, que cree reivindicar Evo Morales y de los pobres de los cinturones de miseria de caracas, de los que Chávez se considera salvador, pero que a pesar del petróleo y de tantos años de chavismo, ahora están más pobres.

¿Cuál será la convergencia ideológica entre nuestro rico vecino y estos rusos, sindicados de asesinar a quienes se les oponen, de haber regalado las propiedades estatales a sus amigos y señalar con el dedo la sucesión presidencial, para seguir en lo mismo?

Aquí van algunas hipótesis:

1) Quiere que le enseñen el modelo de estatizar todo, cosa que está haciendo, para luego reconocer que fue equivocado y en el intermedio matar y meter a la cárcel a millones de personas, como hicieron los estalinistas rusos.

2) A lo mejor no sabe que Rusia es el mayor productor de petróleo de Europa y está buscando nuevos mercados para el crudo venezolano a cambio de armas tecnológicamente obsoletas pero suficientes para mantenerse en el poder y amenazar a los vecinos cada vez que amanece de mal genio

3) Les ha ofrecido detener el avance de los paramilitares a Rusia, a cambio de que los rusos vuelvan a poner en las plazas y parques las estatuas que demolieron, de líderes que ahora son ídolos del Chavismo; las que aún estén en buen estado, se las vendan baratas para ponerlas en Venezuela, y si aún quedan, donarlas a Colombia para cuando sus amigos colombianos lleguen al poder.


Pensándolo bien, ninguna de las anteriores. Solo se trata de la convergencia oportunista de dos gobiernos de corte populista, con el agravante de que son peligrosos y están armados. Ojalá sus epígonos colombianos no vengan con el cuento, trasnochado, de una nueva "alianza antiimperialista".

Pero, por si acaso, pregúntenle a los rusos por su experiencia en Chechenia. Ellos, de esas cosas, saben.

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