Publicidad

Mensajes entre líneas

Germán González
14 de septiembre de 2008 – 05:29 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Uno de los referentes más importantes para descifrar las tendencias ideológicas de los gobiernos, en especial de aquellos difíciles de encasillar, es adentrándose en el estudio de los estatutos que usualmente expiden para proteger a los consumidores.

Antes que el presidente Chávez expulsara al embajador de Estados Unidos en Venezuela, había encontrado pistas que me permitirían afirmar que así lo haría. Se encuentran en la filosofía que se desprende del Decreto N° 6.092 con fuerza de ley para la defensa de las personas en el acceso a los bienes y servicios en Venezuela, norma expedida en mayo, que hace parte del paquete para consolidar la llamada revolución socialista del siglo XXI.

Si a alguien le quedan dudas de sus tendencias populistas, les informo que es derecho de las personas en relación a los bienes y servicios que consuman en Venezuela, tener conocimiento de los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de los procesos de producción, fabricación e importación de estos para ejercer la denominada contraloría social. Es posible que Chávez cada vez que bota a un embajador de una nación en su país, lo hace entre otras cosas, con respeto al derecho que ha consagrado a sus ciudadanos que conozcan el aspecto político de los productos que van a consumir.

Para quienes no estábamos seguros si en el hermano país hay lugar para promocionar algo distinto al régimen chavista, la respuesta podría estar en el nuevo estatuto del consumidor. Cualquier promoción de productos y servicios que quieran hacer los empresarios en Venezuela, debe estar previamente notificada y autorizada por las autoridades, so pena de ser objeto de sanciones administrativas. Esto me permitió entender las razones que han dado lugar al cierre de canales de televisión no afines a promocionar las ideas del presidente Chávez.

El Decreto de Protección del Consumidor reitera hasta la saciedad que tiene rango, valor y fuerza de ley, como hemos oído consiste en el Poder Popular, y no deja de sorprender su extensión, 150 artículos, como las alocuciones de ‘Aló Presidente’.

No cabe duda de que con tanta cosa escrita en este estatuto del consumidor, los empresarios extranjeros empiezan a leer la misma diatriba que recibió el pobre embajador gringo en Venezuela y que por respeto a mis lectores no me atrevo a repetir…  a buen entendedor, pocas palabras.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido