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Mientras lee esto, los equipos de rescate y atención de emergencias corren para atender algún incendio forestal que se esté presentando en uno de los 116 municipios de Cundinamarca. Aunque la situación es lamentable, esta no es sorpresa, teniendo en cuenta que desde diciembre, y puede que hasta marzo, en Colombia se está presentando el fenómeno de El Niño, algo ya previsto por las autoridades.
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Esto implica una época de altas temperaturas, pero sobre todo, de sequía. Y las cifras registradas por la Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca documentan la llegada y las afectaciones de este fenómeno.
Desde el 1° de enero hasta la fecha, los bomberos han atendido alrededor de 20 incendios forestales en 16 municipios del departamento, los cuales han dejado afectaciones en 114 hectáreas.
De acuerdo con Diana Cristina Díaz, directora de ciencias básicas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y experta en cambio climático, los incendios forestales que vienen en aumento en esta zona del país se deben a la unión de distintos factores.
“Lo primero es que estamos ante el fenómeno de El Niño, que consiste en una elevación atípica de las temperaturas del océano Pacífico, lo que trae como consecuencia una elevación del aire. Por nuestra ubicación sufrimos de una época seca, pero a esto se le suman una serie de factores que facilitan los incendios forestales”, dijo Díaz.
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Cundinamarca
Según la docente, entre esos factores que facilitan la formación de las conflagraciones está que se tiene menos cobertura vegetal en algunas zonas de Cundinamarca e incluso en los cerros orientales de Bogotá.
“Tenemos áreas secas y montañosas en la zona Andina, en particular en Cundinamarca, Tolima y Huila, por lo tanto, estamos más expuestos. Además, hay un factor adicional, y es que hemos cambiado el tipo de vegetación y lamentablemente los árboles que protegen el suelo ya no existen. El suelo está desnudo y expuesto a que fácilmente se inicie un incendio”, mencionó la experta a este diario.
Consecuencias
Díaz manifestó que el incendio no es lo más grave, en cambio sí lo son las consecuencias de estas quemas. “Las llamas pueden durar hasta 100 horas cuando es grave, pero las consecuencias pueden durar más de 10 años: el suelo tarda en recuperarse, así como los niveles de escorrentía, los cuales determinan qué tan fácil ese suelo transporta el agua de la lluvia, tardan años en recuperarse. También impacta la calidad del aire por la cantidad de material particulado que está liberando en el ambiente”, agregó la docente.
Atención de incendios
Algo que destaca Díaz es que Colombia estaba preparada desde el año pasado para la llegada de este fenómeno. “Las entidades están listas, y lo único que aquí nos ayuda es el monitoreo con imágenes satelitales y el estar pendientes de las zonas que tienen anomalías más grandes”.
De la misma manera, el estar constantemente monitoreando las estaciones meteorológicas y revisar en qué sectores aumentan más las temperaturas permite tener atentos a los organismos de rescate.
“La preparación ha sido muy buena, no es la primera vez que nos sucede, hemos tenido fenómenos de El Niño más graves”, mencionó la docente.
¿Hasta cuándo va?
Diciembre, enero y febrero es el trimestre más propenso a que esto ocurra, sin embargo, estos suelen iniciar en mitad de año. Su pico es a finales e inicio de año, y en febrero o marzo empiezan a disminuir sus efectos. Por otro lado, estos pronósticos pueden variar.
“Estamos ante un escenario mayor de calentamiento global que ha disminuido nuestra capacidad para determinar lo que va a pasar, porque nunca habíamos tenido un planeta tan caliente, pero con una temperatura promedio global mayor a la de hace muchos siglos. Sería un riesgo afirmar que para abril todo va a estar normal”, informó la experta.
Y agregó que lo único verídico es que estamos atravesando los mayores meses de riesgo, y que ni las comunidades ni gobiernos pueden bajar la guardia.
El papel de las autoridades
De acuerdo con el capitán Álvaro Farfán, el primer llamado es a las alcaldesas y los alcaldes de los municipios. Hace énfasis en que los mandatarios tengan activos sus consejos municipales de gestión de riesgo. Asimismo, tener claridad sobre las estrategias de respuesta.
“Esto nos va a permitir atender de manera oportuna los diferentes incidentes presentados en el departamento. Y el otro llamado es para la comunidad, quienes deben evitar las quemas y el arrojar desperdicios, como basuras y cerillas de cigarrillo, considerando que son algunos de los factores por los que se han iniciado los incendios en Cundinamarca”, agregó Farfán.
Finalmente, a esta petición se suma la experta en cambio climático, quien afirma que cualquier residuo que dejemos en los suelos que no sean naturales de los ecosistemas puede provocar un incendio. “Vidrios, plásticos o cualquier otro elemento. No contribuyamos a la generación de basuras en los bosques y otros ecosistemas amenazadas. Además, es importante reaccionar a tiempo y avisar a las autoridades correspondientes”, concluyó Díaz.
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