
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Lo tienen todo en contra. Dos personas de origen y raza distintos, de diferente clase social y edad, y que a pesar de todas las brechas crean una amistad profunda y genuina, una complicidad casi redentora. Nadie los puede tocar, están fuera de todas las convenciones, no les importa lo que la gente opine, ellos son los intocables ( Les Intouchables).
Esta es la historia de Philippe, un millonario que a causa de un accidente queda tetrapléjico y la de Driss, un joven salido de los barrios marginales de París, quien es contratado como su asistente personal y quien con su espontaneidad y su manera simple de ver el mundo, recobrará el apetito de su jefe por lo cotidiano.
Los temas no son precisamente los que se cifran con humor. La discapacidad y su confinamiento, las brechas sociales y raciales, son temas delicados en los que se puede caer fácilmente en la caricatura o el melodrama. El reto de los directores y escritores, Eric Toledano y Olivier Nakache, fue justamente conseguir ese balance, esa cuerda tensora entre el humor y la emotividad. Por esa razón, es una película que se debate entre el llanto y la risa, entre el respeto y la ironía, y que a través de una cinematografía cuidada, una banda sonora que queda en la memoria y una química orgánica entre sus actores, logra llegarle a los espectadores para entretenerlos y conmoverlos.
En París, entrevistamos a Eric Toledano, uno de los directores de “Amigos”.
Es la película que ha tenido más éxito en la historia de Francia. ¿A qué le atribuye esa gran acogida? ¿Cree que sea una historia que el país necesitaba?
Es muy difícil de encontrar una sola y creo que hay varias. Es un tema que trata la realidad de frente, la discapacidad, la fragilidad del cuerpo, la pobreza, el hecho de que las personas socialmente no están bien y temen perder su trabajo. Una de las explicaciones del éxito es que la película se ríe de nuestros miedos, hace una especie de catarsis y eso relaja mucho. Hay que recordar que las cosas en Europa no están bien, que estamos en plena crisis, y que vamos a tener que apretarnos el cinturón. Hay austeridad, la situación es muy seria y aquí no nos podemos reír. Con la película le damos la posibilidad a la gente de divertirse.
Pero más allá de ese primer plano, hay algo simbólico en esta película…
Para mi es una bella metáfora, un símbolo muy fuerte porque hay un mundo de privilegiados que está paralizado y un mundo muy dinámico que surge de la carencia. Es esa metáfora entre la burguesía y los menos privilegiados, entre los países desarrollados y los pobres, que a pesar de eso, están llenos de vitalidad.
¿Cree en la real trascendencia de clases?
Yo pienso que a la sociedad le gusta poner etiquetas. Por ejemplo, la idea preconcebida de que un joven que vive en los barrios marginados, nunca podrá salir de esta situación y que un hombre rico aristócrata tiene una manera inamovible de estar en el mundo. No hay que encerrar a la gente, no hay que clausurarla en estos nichos. Hay que ir mas allá de eso y por esa razón, en nuestra historia esas personas que supuestamente nunca se iban a encontrar y a entenderse, se transformaron en los mejores amigos del mundo.
¿Cómo funciona eso de dirigir una película en dúo?
De manera natural, nosotros empezamos así y de hecho nosotros nos preguntamos cómo sería hacerlo solos. Nunca lo hemos hecho así. Nos fusionamos. Es como un deporte, unos corren 100 metros en solitario, nosotros trabajamos en equipo. A mí me parece muy complicado hacer este trabajo solo y solo lo concibo de a dos.
¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de basarse en una historia real?
La ventaja es que la gente cree y confía en la veracidad de la historia Podían no creerlo y que pareciera inventado. El inconveniente es la responsabilidad moral que tenemos con los personajes y con toda la gente discapacitada, la cual está representada por el protagonista, con los barrios pobres porque también hablamos de ellos. La responsabilidad es hablar correctamente de ellos sin caer en la caricatura, sin menospreciar a nadie, es decir, hacerlo bien.
¿Cómo lograr ese equilibrio entre emoción y humor?
Era el desafío que teníamos delante de nosotros. Cómo mantener el buen equilibrio y no caer en el melodrama. Porque con una película así o llegábamos muy lejos o nos rompíamos la cara contra el pavimento. Lo pensamos muchísimo, tuvimos miedos, dudas, y justamente eso fue lo que nos ayudó porque cuando editamos la película, depuramos, cortamos porque la frontera es muy tenue.
¿El personaje real, Philippe Pozzo di Borgo, en el que está basado la historia estuvo involucrado durante la producción?
Él estuvo ahí como asesor. Nos guiaba en varios aspectos, como por ejemplo diciendo, eso no lo pongan porque yo como discapacitado no lo podría hacer. Nos aconsejó para que la película fuera lo más real posible. Pero el humor y el tono lo imprimimos nosotros como realizadores.
¿Es verdad que el personaje de Driss fue pensado exclusivamente para el actor Omar Sy?
Hemos escrito el personaje para él. Si hubiera dicho que no, no hubiéramos hecho la película. No se puede hacer un proyecto como estos sin tener desde un principio a alguien que sea realmente capaz de interpretar. Sin el actor no podíamos autorizarnos a transmitir ese mensaje. No hay malicia en la manera como hacía los chistes y eso era importante para los temas que tratábamos. Es interesante porque él no es un actor profesional sino natural. No tiene el método en la cabeza, es espontáneo, le sale del corazón. Entonces eso hace que la gente se lo crea.