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Consecuencias de Georgia

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Según los expertos en geopolítica la invasión rusa a Georgia ya figura como uno de los eventos más preocupantes de la última década. Porque demostró Moscú con ella que está en capacidad de usar su moderno arsenal militar y que está dispuesta, además, a imponerse racionado el suministro de su energía para Europa. Recordemos que Rusia es el primer país productor de energía en el orbe.

A consecuencia de esto, Polonia y los Estados Unidos anunciaron hace pocos días un acuerdo para instalar misiles defensivos en forma permanente en territorio polaco. Como parte de este acuerdo, recibirá Polonia baterías de cohetes Patriot para la defensa aérea y acogerá un número no especificado de soldados estadounidenses en su territorio.

Este convenio reconoce que otros países alrededor del mundo también están considerando sus opciones para responder.  Se sabe que los países de Europa Central y los países Bálticos desean, así mismo, un acuerdo como el polaco. La idea de éstos es lograr que Rusia recapacite antes de infligirles algún daño, porque las fuerzas armadas estadounidenses no sólo estarían comprometidas previamente en su defensa por hacer parte de la Otan, sino porque además contarían con fuerzas militares estacionadas en su territorio. Las fuerzas de la Otan quedarían a dos horas de vuelo de Moscú.

Los países de Europa Occidental, con Alemania a la cabeza, dependen del gas natural que les exporta Rusia.  Ante la posibilidad de que les corten el suministro, la idea es concentrar sus esfuerzos en hallarle opciones al gas natural ruso. La energía nuclear y la eólica figuran entre las opciones para sustituir ciertos usos del gas, mas no todos.

Arabia Saudita y otros países del Golfo no figuran como admiradores de Rusia. Recordemos que ellos financiaron la guerra contra Rusia tanto en Afganistán como en Chechenia. Irán y Turquía no se entienden con los Estados Unidos, pero lejos se encuentran de encomiar el resurgimiento ruso.  Y si Rusia despliega fuerzan en su periferia, Irán y Turquía también desplegarían las suyas en el Cáucaso, región que se vaticina como muy sensible para los conflictos.

China desea explotar las reservas de energía de Asia Central, pero teme un enfrentamiento con Rusia como consecuencia de los antiguos intereses en la región de la Rusia Soviética. Se cree que si Rusia se concentra en Occidente Beijing le ganaría esta partida.

El problema con todas estas reacciones estriba en que no se pueden aplicar de la noche a la mañana. Construir bases militares, desplegar tropas, sustituir el gas, financiar chechenias… toma muchos años.  Rusia por el contrario está bien armada, con una economía creciente, unificada bajo una semidictadura, y, lo peor de todo, no necesita preparación para atacar.

La estrategia de Occidente, opina Stratfor en su comentario base de esta nota, radica en reunir tantos aliados como fuere posible y comenzar con ellos a ejecutar todo lo que consideramos como  inalcanzable de la noche a la mañana en los párrafos anteriores.

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