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Mucho más que jugos

Harry Sasson
05 de septiembre de 2008 – 09:49 p. m.

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Uno de varios ejemplos del potencial gastronómico que tienen las frutas colombianas. El primer invitado es el lulo, que protagoniza esta preparación de langostinos melosos.

Las frutas son una de las riquezas más abundantes de Colombia, país que gracias a su ubicación geográfica permite diferentes climas y suelos. Somos la nación que más especies frutales posee. Y lo mejor: las frutas colombianas están disponibles durante todo el año y no hay que esperar para comerse una jugosa fresa, como ocurre en Europa o Norteamérica. Sin embargo, lo paradójico de esta enorme variedad es que muchas de éstas no han sido desarrolladas culinariamente en todo su potencial y su utilización se limita a la licuadora.

Pero se puede hacer mucho más que jugo con las frutas colombianas. De hecho, es emocionante ver cómo gradualmente han empezado a aparecer en las cartas de restaurantes y no son pocos los chefs ahora dedicados a investigar sus propiedades sobre el fogón. Así, lulos, chirimoyas, granadillas, corozos, curubas, papayuelas, uchuvas y pitayas, entre muchas otras, han empezado a ganar su espacio en la alta cocina. Incluso, algunas frutas amazónicas, de las que se dan silvestres en medio de la espesura de la selva y que sólo los nativos aprovechan, como el arazá o el copoazú, ya se pueden encontrar en restaurantes como parte de un esfuerzo muy loable para dar a conocer sus virtudes.

Por eso, en la serie de recetas que comienzo esta semana me propongo mostrar varios ejemplos del potencial gastronómico que tienen las frutas colombianas, y el primer invitado es el lulo que protagoniza esta preparación de langostinos melosos.

Ingredientes (Para 4 personas)

6 a 8 langostinos U15 por persona

4 lulos grandes maduros

1 cucharadita de ajo machacado

1 cucharadita de pimienta negra partida

4 cucharadas de miel (o más si el lulo está muy ácido)

2 cucharadas de aceite de oliva

2 cucharadas de mantequilla

Jugo de 1/2 limón

Sal

Preparación

Corte los lulos por la mitad y con una cuchara saque toda la pulpa. Sazone los langostinos con sal y pimienta, y saltéelos en una sartén con el aceite de oliva hasta que empiecen a cambiar de color. Retire y reserve los langostinos y en la misma sartén agregue un poco más de aceite de oliva y saltée el ajo. Cuando empiece a dorar, añada el jengibre y la pimienta negra. Deje saltear un poco y agregue la pulpa de lulo y un minuto después, la miel. Machaque un poco la pulpa de lulo para que queden algunos trozos enteros. Devuelva los langostinos a la sartén y deje que terminen de cocinar dentro de la salsa. Añada el limón, un poco de sal y finalmente dele brillo a la salsa con la mantequilla.

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