Dos cartas de los lectores

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Respetar el Chocó

El presidente del Congreso de la República, Mauricio Lizcano, afirma que el director del IGAC ha asaltado las funciones del Congreso de la República, cuando fue precisamente el Congreso el que devolvió el proyecto de ley al IGAC para que éste profundizara en sus estudios y concretara exactamente a quién pertenecía Belén de Bajirá, territorio en disputa entre el departamento de Antioquia y el departamento del Chocó.

El IGAC revisó los planos, los hitos y fronteras establecidas desde hace décadas, y pronunció en forma definitiva que Belén de Bajirá le corresponde al departamento del Chocó.

Acto seguido, con la publicación en la prensa de los mapas corroborando el dictamen definitivo, el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, se rasgó las vestiduras e hizo un llamado a los antioqueños a que se reúnan en torno a él y defiendan ese territorio que por muchos años les ha pertenecido a ellos.

Pero miremos el asunto de manera imparcial y recordemos que el departamento del Chocó ha sido por muchas décadas la oveja leprosa de este rebaño que se llama Colombia, a donde muchos han llegado y explotado sus cuantiosos recursos de oro, platino, níquel y maderas, especialmente sus vecinos los antioqueños, que sin pedir permiso invadieron este territorio y lo explotan a manos llenas sin rendirle cuentas nadie.

También de contera, de Córdoba y Antioquia han llegado las bandas criminales que han cometido masacres en el vulnerable pueblo chocoano y lo han despojado sin ninguna misericordia.

En este paro pasado se han mostrado las necesidades de todo orden que padecen los habitantes del Chocó y es menester que el Gobierno Central y todos los demás departamentos les tiendan la mano a estos hermanos que por centurias han sufrido el despojo y la muerte a manos de criminales que no quieren que este pueblo se levante de su miseria y haga parte digna del territorio colombiano. Luis Castellanos García. Bogotá.

¿Hasta cuándo?

Ante la violencia irracional, es particularmente chocante ver cómo personas a lo largo del espectro ideológico intentan aprovechar lo ocurrido para obtener réditos políticos.

Con qué rapidez y ligereza ciertos políticos y “periodistas” salieron a culpar al Eln, o al proceso de paz, o incluso dijeron que se trataba de un falso positivo, todo mientras todavía no se solucionaba el caos causado por la bomba en Andino.

Parece que ven el país como un juego que quieren ganar a toda costa. Los mensajes de sentido dolor de esas mismas personas suenan, entonces, muy falsos. Maritza González.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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