Vladdo: “La opinión no puede ser un intercambio de favores”

Vladimir Flórez celebra los 20 años de su personaje Aleida con una exposición en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, compuesta por bocetos, dibujos inéditos y viñetas originales en distintos de sus formatos y técnicas.

01 de mayo de 2019 – 09:00 p. m.
Vladdo estará el próximo sábado en un conversatorio sobre “opinión y humor en tiempos del meme y el fake news” en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.  / Archivo El Espectador
Vladdo estará el próximo sábado en un conversatorio sobre “opinión y humor en tiempos del meme y el fake news” en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. / Archivo El Espectador

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¿De dónde nace la idea de hacer la exposición “Vladdo: Opiniones no pedidas”?

La idea de esta exposición surgió de la coyuntura que se producía, porque cumplo 25 años trabajando en Semana y 20 años de la publicación de Aleida. Por eso había dos motivos para mostrar esos trabajos que la gente no conoce.

¿Qué encontrará el público en la exposición?

Hay caricaturas de temas políticos, violencia, presidentes, pero también bocetos, ilustraciones, viñetas, además de las caricaturas de Aleida. Igualmente aprovechamos para incluir material que no tenía nada que ver con mi trabajo como caricaturista, como son mis creaciones como diseñador, editor, presentador, entre otros. La exhibición es la muestra de una serie de tareas que he hecho en el periodismo y que muy pocos conocen.

¿En algún momento su trabajo como caricaturista se ha visto afectado por la era digital?

Lo digital es una herramienta como todas, pero al final del día lo importante no son las herramientas sino las ideas que tengas. En alguna forma estamos viviendo un auge de cosas digitales, que la gente ve como invasivas.

¿Qué opinión tiene de los memes?

Mi labor de caricaturista profesional es un trabajo y no una afición. Se ha generado un auge de cosas gráficas y memes. Lo cierto es que los que hacen los memes son personas que usan un recurso que hay en internet, pero no es una cuestión consistente y permanente. Hay que decir que no es un asunto responsable, porque en medio de todo, lo que hacemos los caricaturistas es mantener una línea de responsabilidad, y cuando se trabaja desde el anonimato del meme es imposible que se vea.

¿Cómo fue el proceso para llegar a ser caricaturista?

Ha sido un trabajo de mucho tiempo y permanente, de no caer en lo ordinario, lo grotesco y los facilismos. Hay una línea que debemos tener en cuenta los que trabajamos en medios de comunicación, sobre todo los que opinamos con caricaturas, y es no pasar al mal gusto. Por otro lado, los caricaturistas tenemos que tener claro que podemos exagerar, pero no inventar. Y siempre debemos partir de hechos ciertos, ya que la credibilidad que tenga la ilustración le da más dimensión a lo absurdo que se esté denunciando. Eso es muy importante. También, creo que he llegado hasta donde estoy porque he sido responsable y he tenido independencia, que consiste en hacer lo que diga la conciencia.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

La opinión me parece que es una forma muy interesante de hacer periodismo y las caricaturas son una herramienta que facilita la forma de decir las cosas sin que a la gente le duela tanto o se ofenda. Asimismo, cuando haces una caricatura, el mensaje debe ser claro, contundente y consecuente.

¿Qué personajes de la vida política del país le dan más material para sus caricaturas?

Normalmente los que meten la pata. En este instante el ministro de Defensa, que ha dicho una cantidad de cosas absurdas y contradictorias. Personajes como esos son materia prima para hacer el trabajo. Normalmente, cualquier personaje público, pero son más importantes las cosas que hacen o dicen, y por eso figuran.

¿Qué tanto reflejan sus caricaturas su posición política?

En general, cuando uno opina, el lector tiene que tener en cuenta que son opiniones y, por consiguiente, son subjetivas, es decir, expresan un punto de vista desde una óptica particular. Uno no peca por ser subjetivo, sino por ser dependiente de una presión de alguien. La opinión no puede ser un intercambio de favores, así de simple.

¿Alguna vez se sintió censurado?

Al comienzo de mi carrera tuve algunos tropiezos en ese sentido, pero desde hace muchos años no me pasa, porque ya no me dejo censurar. Al entrar a algún medio pregunto si puedo hacer lo que se me dé la gana.

Muchas personas ven al caricaturista como si fuera humorista. ¿Considera acertada esa comparación?

No me ubico en el bando de los humoristas, porque con las caricaturas, sobre todo en un país como el nuestro, se retratan realidades que muchas veces son trágicas y dolorosas, entonces no se puede echar chiste de todo, pero sí opinar de cualquier tema siempre y cuando se tengan las bases suficientes para hacerlo. Además, no es lo mismo hacer un chiste que dar una opinión o hacer un análisis. Siento que las caricaturas sirven para hacer un análisis y para mostrar otra óptica. Cabe destacar que las caricaturas reflejan lo que dicen personajes públicos, que en ocasiones expresan cosas absurdas y queda como si el chistoso fuera el caricaturista.

¿Por qué nació Aleida?

Decidí hacerla porque quería un personaje que no tuviera nada que ver con la actualidad, el narcotráfico y la violencia, sino que hablara de cosas más universales y que llegara a personas de otras partes del mundo. Aleida es un personaje muy blanco, ya que no se refiere a personas concretas, ni a coyunturas específicas de actualidad, sino que expresa situaciones que le pasan a todo el mundo, como el amor, el desencanto, la familia política, el sexo, la región, entre otros, y eso me permite llegar a más gente con un mensaje distinto.

¿Por qué decidió que el personaje de Aleida fuera una mujer?

Porque los relatos y la vida de las mujeres son mucho más interesantes. Además, lo de los hombres ya lo sé y me parece mucho más aburrido. Las mujeres son más interesantes. Asimismo, en la política hay pocas mujeres, entonces no dibujaba a tantas mujeres, lo que era un reto para mí pintarlas y un desafío ponerme en la personalidad de una mujer para interpretar la realidad.

¿Qué proyectos tiene?

Estoy escribiendo un libro que espero terminar en agosto y tengo ganas de explorar otras técnicas de ilustración. Y voy a estar el próximo sábado en el conversatorio “Opinión y humor en tiempos del meme y las fake news”, con Juan Gabriel Vásquez, Diana Uribe y Eduardo Arias, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

 

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