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Al tiempo que internet multiplica los servicios electrónicos y de información a la gente, también genera nuevos riesgos para que se utilicen indebidamente los datos personales y se vulnere su intimidad.
La evolución de internet y su apertura al ámbito mundial y comercial han traído consigo nuevas formas de publicidad a través de la red. Para una persona o para una empresa, la red de redes no sólo ofrece la posibilidad de anunciarse en una página web, sino que permite utilizar medios que las nuevas tecnologías colocan a su alcance para publicitar servicios y productos a una multitud de personas al mismo tiempo y a bajo costo.
Términos que cada día se aceptan en nuestra lengua como links, banners, metatags o cookies, identifican nuevas opciones de anunciarse e instrumentos de análisis del consumidor que recogen de manera inconsulta su información personal.
La tecnología permite que cuando entramos a una página web, personas con intereses comerciales y en ocasiones no tan claros, sustraigan, almacenen, clasifiquen y recuperen información para conocer el usuario y poder guiarle mejor en la navegación o dirigirle determinada publicidad.
De otra parte, la utilización de programas espía e identificadores ocultos que se pueden introducir en los terminales del usuario sin su consentimiento, supone una grave intromisión en la intimidad de las personas, situación que constituye retos para las autoridades de regulación para salvaguardar los derechos de los usuarios.
El Congreso de la República, siguiendo tendencias mundiales, expidió en junio de 2007 una ley que regula el Habeas Data, hoy en revisión previa de la Corte Constitucional. En el afán de regular este derecho, especialmente para las bases de datos de información financiera y crediticia que tanta necesidad de regulación han tenido, no han sido específicos en regular lo concerniente a los derechos de los usuarios cuando terceras personas obtienen información de sus datos personales gracias al desarrollo de nuevas tecnologías en línea.
Es razonable proponer, como en otros países, que la privacidad en las comunicaciones electrónicas y los nuevos medios de publicidad asociados con datos personales sean incluidos por el Ejecutivo en el proyecto de ley que cursa en el Congreso para regular las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.