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¿En qué momento de su vida descubrió su pasión por la ilustración, la literatura y la escritura?
Cada una de esas disciplinas es un vehículo de conexión con el contexto. Yo no soy si no pinto. No me entiendo. No soy capaz de ubicarme en el mundo.
A lo largo de su vida, ¿qué enseñanzas le ha dejado hacer parte del mundo de las artes en una sociedad que muchas veces no le da a este campo el reconocimiento que se merece?
El contexto está contaminado por intereses que nada tienen que ver con la cultura. Que el contexto no reconozca la importancia de algo no priva a ese algo de su verdadera importancia.
Para usted, ¿cuál es la importancia de un espacio como el Hay Festival? ¿Qué hace que estos eventos tengan un valor tan importante?
Para mí es imprescindible que exista el lugar que propone el Hay. Tuve la suerte de formar parte de la última edición del Hay Arequipa y entendí la necesidad de este tipo de encuentros. Es la fiesta de la literatura, sí, pero también es la fiesta de la mirada, de la comunión de culturas, del cuestionamiento del mundo.
¿Qué papel jugó usted en esta edición del festival?
Presentaré Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión, un libro en formato díptico (libro como tal + acordeón ilustrado) que pone sobre la mesa el tabú de los abortos espontáneos. La necesidad de nombrar el mundo también en femenino. También formaré parte de una mesa redonda en la que se tratará el papel de la imagen en el mundo editorial. Y del homenaje a Claudio López Lamadrid, el gran ausente de este festival.
¿Qué temas se abordaron en general en el Hay Festival?
Mi objetivo es asaltar a Cristina Morales, Luna Miguel, Diamela Eltit, Chimamanda Ngozi y Alma Guillermoprieto. El Hay ha hecho una gran labor reuniendo en Cartagena a estas voces tan potentes. Estamos en un momento importante y crucial en cuanto a la lucha por la igualdad de género. Este es el tema que más me interesa y que creo que es más coherente con el contexto que habitamos, sobre todos los que propone el festival.
En su opinión, ¿qué le aporta España a Colombia en este espacio? ¿Por qué es importante que distintas culturas se conozcan en este tipo de festivales?
Creo que cualquier colaboración de España con Latinoamérica es importante y necesaria. Respiramos lo mismo, hablamos de tantas cosas que son iguales. Personalmente, ninguna tierra me ha hecho sentir en casa como la latinoamericana. México, Perú, ahora Colombia y desde hace más de quince años Chile. Cuando llegué a Santiago apenas cumplidos los veinte entendí, entre otras cosas, que el realismo mágico no es un movimiento literario sino una manera de entender el mundo. El diálogo ha de estar siempre presente, el enriquecimiento es mutuo y construye una cultura todavía más sólida.
¿Cómo le propusieron hacer parte del Hay Festival 2019?
Fue idea de Claudio López Lamadrid. Otra de las cosas que no podré agradecerle personalmente.
Si pudiere elegir un escritor, un pintor y un ilustrador colombiano, ¿a quiénes elegiría y por qué?
Recién acabo de llegar a Colombia y no me refiero a una llegada únicamente física. Hoy mismo comentaba con otras autoras: tantos viajes a Latinoamérica, y Colombia seguía siendo para mí la gran desconocida. Llevo solo dos días andando por sus calles y ya estoy maravillada por la luz, los colores y todo lo que he aprendido a nivel literario y artístico. Espero que sean muchos más los días que invertiré en acercarme a su cultura, en mi próximo viaje no seré capaz de citar a una autora sino a unas cuantas más en cada una de las disciplinas mencionadas.
¿Por qué las personas no pueden perderse esta edición del Hay Festival?
Nadie debería perderse ningún evento cultural de esta dimensión. Es la cultura lo que nos hace libres.
¿Qué otros proyectos profesionales tiene para este año 2019?
En mayo se publica tanto en España como en Colombia la edición ilustrada de El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, en la que he tenido el placer de trabajar. Por otra parte, a finales de año presento una exposición de grabado y pintura en la Sala Virreina en Barcelona, que gira en torno a la idea de belleza en la obra de Baudelaire. Trabajo también en otro proyecto editorial que cuestiona la desigualdad de género en el mundo del arte junto a mi admirada Patricia Escalona.