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¿Cómo iniciar una película cuando, a unos días de emprender la preproducción, la protagonista muere? ¿Cómo seguir adelante cuando esa película, ese proyecto, era con ella y para ella? La vida, como siempre, impuso su tiempo y la película por tanto tiempo anhelada por Wim Wenders sólo fue posible cuando la gran Pina Bausch se había ido.
Corría el año 1985 cuando, después de ver su actuación en Venecia, el realizador de cine le manifestó a la bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch que quería hacer una película sobre ella, sobre su danza teatro y su compañía multicultural Tanztheater Wuppertal. Sin embargo, pasaron años mientras Wenders descifraba cuál era la técnica ideal para capturar la intención de los pies sobre la arena, para filmar los brazos ágiles que se sacudían sobre la cabeza, y llevarlos al cine. No era cuestión fácil contar con imágenes la danza, siempre la más efímera de las artes. “Hasta ahora, el movimiento como tal no me había conmovido. Siempre lo consideré algo normal. Uno sólo se mueve. Todo se mueve. Sólo a través del Tanztheater de Pina he aprendido a valorar los movimientos, los gestos, las actitudes”, manifestó entonces el director.
Ese proyecto entre la coreógrafa y el realizador se había vuelto un chiste de amistad recurrente, sin embargo, un día Wenders la llamó y le dijo: “Pina, ya sé cómo”. Había encontrado en el 3D el formato ideal para capturar la esencia de la mujer que con sus exploraciones sobre los sentimientos humanos había creado una nueva forma de arte bailado. “No, no había ningún huracán sobre el escenario, eran bailarines, personas que se movían de un modo diferente. Los conocí y me enseñaron a moverme como nunca antes lo había hecho. Al instante ya tenía un nudo en la garganta y después de unos minutos de asombro, incrédulo, dejé a un lado mis sentimientos y empecé a llorar desenfrenadamente”, recuerda Wenders sobre la experiencia corporal de presenciar la danza creada por Pina Bausch.
La bailarina falleció inesperadamente, aunque sus melosos vínculos con el cigarrillo amenazaron siempre sus pulmones. En 2009 murió quien, en palabras del coreógrafo colombiano Álvaro Restrepo, recuperó para la danza la honestidad del gesto teatral. “La dramaturgia, el andamiaje y el esqueleto de sus montajes inolvidables le otorgan a esos cuerpos, sobre quienes escribió y plasmó su weltanschauung (visión de mundo), una presencia escénica inconfundible”.
Wenders quiso entonces abandonar el proyecto, pero los bailarines, que tanto habían ensayado para las escenas, reclamaron: “Pina vive en nuestros movimientos”. La película tuvo que cobrar necesariamente un nuevo rumbo. El nuevo concepto de la cinta incluiría, además de los extractos de las cuatro obras elegidas por ambos: Café Müller, Le Sacre du printemps, Vollmond y Kontakthof, material de archivo de la coreógrafa trabajando. Ya no podían grabar en detalle a la mujer delgada en sus clases, pero podían recuperar su tradicional método de “interrogatorio” en el que cuestionaba a los bailarines para que ellos respondieran con baile. Wenders intentó lo mismo: lanzar preguntas a los bailarines, quienes callados recordarían a Pina Bausch a través de sus movimientos.
Los solos que los bailarines representaron para la cinta Pina fueron filmados en diferentes lugares de Wuppertal, en Alemania: en el campo de Bergisches, en instalaciones industriales, en los cruces de carretera. Así, cada una de las piezas, con escenarios peculiares, con música que estremece, con repeticiones que le regalan significación a cada gesto, con ese flujo que hace que los cuerpos parezcan gritar lo que Pina Bausch siempre quiso dejar en su público: “A pesar de los altibajos, es posible sobrevivir”.
Los espectadores podrán ver cómo director y bailarines componen una coreografía cinematográfica que hace viva la presencia de Pina Bausch. Notarán que, entre jadeos, cabezas sacudidas, piernas que se arrastran, parece emerger un eco al que se le oye decir: “Todos deben tener la libertad, sin inhibiciones, para mostrar todo. Si te guardas algo dentro de ti, tus pensamientos giran más y más a su alrededor, y no lograrás deshacerte de ellos. Sin embargo, si sacas todo fuera, pueden aparecer otras cosas que no esperabas”. Pina Bausch habla.