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1947
23/11/47
Creo:
(a) Que no hay un dios personal o vida después de la muerte
(b) Que lo más deseable en el mundo es la libertad de ser fiel a uno mismo, es decir, la Honradez
(c) Que la única diferencia entre los seres humanos es la inteligencia
(d) Que el único criterio de una acción es su efecto último en la felicidad o infelicidad de una persona
(e) Que está mal privar a cualquiera de la vida
[Faltan las entradas «f» y «g».]
(h) Creo, además, que un Estado ideal (además de «g») debería ser fuerte y centralizado con control gubernamental de los servicios públicos, los bancos, las minas, + el transporte y la subvención de las artes, un salario mínimo satisfactorio, ayuda a los discapacitados y anciano[s]. La asistencia del Estado a las mujeres embarazadas sin distinciones como las de hijos legítimos+ ilegítimos. (Recomendamos: Videoentrevista a la escritora colombiana Piedad Bonnett sobre la reedición de “Lo que no tiene nonbre”, sobre el suicidio de su hijo).
1948
13/4/48
Las ideas perturban la nivelación de la vida
29/7/48
…Y ¿qué es ser joven en años y de repente ser despertada a la angustia, al apremio de la vida?
Es ser alcanzada un día por las reverberaciones de los que no nos siguen, salir a trompicones de la selva y caer a un abismo:
Es entonces estar ciega a los defectos de los rebeldes, añorar con pena, cabalmente, todos los opuestos de la existencia infantil. Es la impetuosidad, el entusiasmo desenfrenado, inmerso de inmediato en un torrente de desprecio propio. Es la cruel toma de conciencia de la propia presunción…
Es la humillación con cada desliz de la lengua, las noches insomnes ensayando la conversación del día siguiente, y atormentarse con la del día anterior… una cabeza inclinada entre las propias manos… es «dios santo, dios santo»… (en minúscula, por supuesto, porque no hay dios).
Es el abandono de los sentimientos hacia la familia y todos los ídolos de la infancia… Es la mentira… y el resentimiento y, después, el odio…
Es la aparición del cinismo, el sondeo de todo pensamiento, palabra y acción. («¡Ah, ser cabal, totalmente sincera!») Es el cuestionamiento amargo e implacable de los motivos…
Es descubrir que el catalizador, el [La entrada se suspende en este punto.]
19/8/48
Lo que una vez pareció un peso apabullante de pronto ha cambiado de posición, en una táctica sorprendente, oscila bajo mis pies huidizos, se convierte en una fuerza de succión que me arrastra y agota. ¡Cuánto anhelo rendirme! ¡Cuán fácil sería convencerme a mí misma de la verosimilitud de la vida de mis padres! Si solo los viera a ellos y a sus amigos durante un año, me resignaría – ¿me rendiría? ¿Mi «inteligencia» necesita el frecuente rejuvenecimiento en las fuentes de la insatisfacción ajena y muere sin ella? ¡Si pudiera mantener estos votos! Porque puedo sentir que f laqueo, que vacilo – por momentos, incluso acepto la idea de quedarme en casa para ir a la universidad.
No puedo pensar sino en Madre, en lo bonita que es, en la tersura de su piel, en cómo me quiere. Cuánto se sacudía al llorar la otra noche – no quería que Papá, en la otra habitación, la oyera, y el ruido de cada oleada entrecortada de lágrimas era como un hipo gigante – qué cobarde es la gente que se involucra, más bien se deja involucrar pasivamente, por convención, en relaciones estériles – llevan vidas tan horribles, deprimentes y tristes…–
¿Cómo puedo herirla más, abatida como está, sin resistir nunca?
¿Cómo puedo ayudarme, volverme cruel?
1/9/48
¿Qué significa la expresión «como una cuba»?
Montaña de piedras amontonadas.
Leer la traducción de [Stephen] Spender de Las elegías de Duino [de Rilke] en cuanto sea posible.
Me sumerjo de nuevo en Gide –¡cuánta claridad y precisión! En verdad es el hombre mismo el que es incomparable – toda su narrativa parece insignificante, mientras que La montaña mágica [de Mann] es un libro para toda la vida.
¡Ya lo sé! La montaña mágica es la mejor novela que haya leído nunca. La dulzura del conocimiento renovado y sin merma de esta obra, el placer pacífico y meditativo que siento no tiene parangón. Sin embargo, para un puro impacto emocional, para una noción de placer físico, la toma de conciencia del breve aliento y las breves vidas malgastadas – deprisa, deprisa – para conocer la vida–no, eso no – para conocer la vivacidad – elegiría Jean-Christophe [de Romain Rolland] Pero solo se debe leer una vez.
*
… «Sobrevenida mi muerte, ojalá puedan decir:
“Sus pecados eran verdes, pero sus libros leí”.»
Hilaire Belloc
*
Inmersa en Gide toda la tarde y escuchando la grabación de[l director Fritz] Busch (Festival de Glyndebourne) del Don Giovanni [de Mozart]. Algunas arias (¡tanta dulzura enaltecedora!) las he puesto una y otra vez («Mi tradi quell’alma ingrata» y «Fuggi, crudele, fuggi»). ¡Si pudiera escucharlas siempre, qué resuelta y serena estaría!
Malgasté la noche con Nat [Nathan Sontag, padrastro de SS]. Me dio una lección de conducir y después lo acompañé y fingí que disfrutaba una película en Technicolor de sangre y truenos.
Después de escribir esta última frase, la leo de nuevo y pienso en borrarla. Sin embargo, debo dejarla tal cual. – Es inútil para mí consignar solo las partes de mi existencia que me satisfacen – (¡Son tan pocas de todos modos!) Me permitiré tomar nota del repugnante malgasto de hoy, a fin de que no sea indulgente conmigo misma y comprometa mis mañanas.
2/9/48
Una lacrimosa discusión con Mildred [Mildred Sontag, de soltera Jacobson, madre de SS] (¡maldita sea!). Ella dijo: «Deberías estar muy contenta de que me haya casado con Nat. Nunca habrías ido a Chicago, ¡de eso puedes estar segura! No te puedo decir la tristeza que me causa, pero siento que tengo que congraciarme contigo».
¡¡¡Tal vez debería alegrarme!!!
10/9/48
[Escrito y fechado en la parte interior de la tapa del ejemplar de SS del segundo volumen del Diario de André Gide.]
Terminé de leerlo a las 2.30 a.m. del mismo día que lo adquirí –
Debería haberlo leído mucho más despacio y tengo que releerlo muchas veces – ¡Gide y yo hemos alcanzado tal perfecta comunión intelectual que siento los mismos dolores de parto de cada idea que alumbra! Por lo tanto, no pienso: «Qué extraordinaria lucidez», sino: «¡Basta! ¡No puedo pensar tan deprisa! O más bien ¡no puedo crecer tan deprisa!».
Pues no solo estoy leyendo este libro, sino creándolo yo misma, y esta experiencia única y descomunal ha purgado mi mente de gran parte de la confusión y la esterilidad que la han atascado todos estos horribles meses –
19/12/48
Hay tantos libros y obras de teatro y cuentos que tengo que leer… Estos son solo algunos:
Los monederos falsos – Gide
El inmoralista –”
Las aventuras de Lafcadio –”
Corydon –”
Tar – Sherwood Anderson
The Island Within – Ludwig Lewisohn
Santuario – William Faulkner
Esther Waters – George Moore
Diario de un escritor – Dostoievski
Al revés – Huysmans
El discípulo – Paul Bourget
Sanin – Mijail Artzybashev
Johnny cogió su fusil – Dalton Trumbo
La salvación de un Forsyte – Galsworthy
El egoísta – George Meredith
Diana de las encrucijadas –”
La ordalía de Ricardo Feverel –”
poemas de Dante, Ariosto, Tasso, Tíbulo, Heine, Pushkin, Rimbaud, Verlaine, Apollinaire
obras de Synge, O’Neill, Calderón, Shaw, Hellman…
[Esta lista prosigue otras cinco páginas y se mencionan más de un centenar de títulos.]
*
… La poesía debe ser: exacta, intensa, concreta, significativa, rítmica, formal, compleja
… El arte, por lo tanto, está siempre intentando ser independiente de la mera inteligencia…
… El lenguaje no es solo un instrumento sino un fin en sí mismo…
… A través de la inmensa y estrechamente canalizada claridad de su mente, Gerard Hopkins forjó con palabras un mundo de imágenes convulsionadas y exultantes.
Blandiendo su lucidez implacable, protegiéndose de la carnadura por medio de la rígida espiritualización de su vida y su arte, creó una obra, dentro de su limitado alcance, de inigualable frescura. Sobre la angustiosa cuestión de su alma…
25/12/48
Estoy totalmente absorta, en este momento, en una de las más bellas obras musicales que haya escuchado – el concierto para p[iano] f[orte] en Si menor de Vivaldi con Mario Salerno en Cetra-Soria –
La música es a la vez la más maravillosa, la más vivaz de todas las artes – es la más abstracta, la más perfecta, la más pura–y la más sensual. Escucho con mi cuerpo y es mi cuerpo que se duele en respuesta a la pasión y al pathos plasmados en esta música. Es el «yo» físico el que siente un dolor insoportable–y, a continuación, una sorda inquietud–cuando el mundo entero de la melodía de pronto brilla y desciende en cascada en la segunda parte del primer movimiento–es carne y hueso lo que muere un poco cada vez que me arrastra el anhelo del segundo movimiento–
Estoy casi al borde de la locura. A veces – creo – (con cuánto cuidado escribo estas palabras) – hay momentos fugaces (que vuelan tan rápido) cuando sé con la certeza de que hoy es Navidad que estoy tambaleante al borde de un precipicio sin fondo –
¿Qué, me pregunto, me conduce al desorden? ¿Cómo puedo diagnosticarme a mí misma? Todo lo que siento, del modo más inmediato, es la más angustiosa necesidad de amor físico y compañía mental – soy muy joven, y quizá supere el aspecto preocupante de mis ambiciones sexuales – francamente, no me importa. [En el margen, y con fecha 31 de mayo de 1949, SS añade las palabras: «Y tampoco a ti».] Mi necesidad es tan abrumadora y el tiempo, en mi obsesión, tan breve…–
Con toda probabilidad, veré esto en retrospectiva con gran regocijo. Así como antaño era una neurótica religiosa aterrada y pensaba que un día debía convertirme al catolicismo, así ahora creo que tengo tendencias lésbicas (con cuánta renuencia escribo esto)–
No debo pensar en el sistema solar – en innumerables galaxias que abarcan incontables años luz – en la infinitud del espacio – no debo mirar hacia el cielo más de un instante – no debo pensar en la muerte, en la eternidad–no debo hacer todas esas cosas para que así no conozca esos momentos horribles cuando mi mente parece algo tangible – más que mi mente – todo mi espíritu – todo lo que me anima y es el deseo original y receptivo que constituye mi «yo» – todo esto adquiere una forma y un tamaño definidos–demasiado grande para ser contenida en la estructura que llamo mi cuerpo – Todo esto me arrastra y repele–años y tensiones (las siento ahora) hasta que debo apretar los puños – me levanto – quién puede estarse quieta–cada músculo está en un potro – tratando de erigirse en una inmensidad – quiero gritar – siento presión en el estómago – mis piernas, pies, dedos de los pies se extienden hasta que duelen.
Estoy cada vez más cerca de romper este pobre cascarón – lo sé ahora – la contemplación del infinito – la tensión de mi mente me conduce a diluir el horror por lo opuesto a la simple sensualidad de la abstracción. Y sabiendo que no tengo una salida, sin embargo, un demonio me atormenta – me colma de dolor y furia – con temor y temblor (desgarrada, sacudida – qué desdichada soy –) mi mente dominada por espasmos de deseo incontrolable –
31/12/48
Leo de nuevo estos cuadernos. ¡Qué tristes y monótonos son! ¿No podré escapar nunca de este interminable luto por mí misma? Todo mi ser parece tenso – expectante…
* Se publica con autorización de Penguin Random House Grupo Editorial. Susan Sontag (1933-2004) inició su carrera literaria en 1963, con la publicación de la novela El benefactor, pero fue a partir del reconocimiento internacional de sus ensayos reunidos en Contra la interpretación cuando se consolidó como una de las principales figuras de los movimientos intelectuales de los años sesenta. Desde entonces su prestigio no ha hecho más que aumentar, tanto por sus obras como por su implicación en la denuncia de los grandes problemas sociales y políticos contemporáneos. En 2000, su novela En América fue galardonada con el National Book Award. En 2001 recibió el Premio Jerusalén por el conjunto de su obra, y en 2003 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio de la Paz, concedido por los libreros alemanes. A partir de 2007 se publicó en esta misma colección su obra póstuma: Al mismo tiempo (2007, una colección de ensayos sobre cuestiones políticas, literarias, intelectuales y morales), Renacida. Diarios tempranos 1947-1964 (2011), La conciencia uncida a la carne. Diarios de madurez 1964-1980 (2014) y Declaración (2018).