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Ni jueces ni abogadas

No son populares y ellas lo saben. Sin embargo, Amparo Pérez, del Canal Caracol; Consuelo Cepeda, del Canal RCN, y Paula Arenas, de Citytv, están convencidas de que su labor como defensoras del televidente es determinante para que los canales sepan que millones de colombianos los están vigilando.

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Ninguna de ellas duda de que si no fuera porque desde 1996 los canales les deben dedicar un espacio por ley a la defensoría del televidente, probablemente no existirían. Pero Amparo Pérez, defensora del Canal Caracol; Consuelo Cepeda, del Canal RCN, y Paula Arenas, de Citytv, saben que de su función depende que los medios les respondan a los televidentes. Por eso le siguen apostando a un programa de más de 10 años que, aun perdido en los horarios menos populares de la parrilla de programación, es seguido por muchos colombianos. Que en un día, una defensora pueda recibir hasta mil peticiones por correo electrónico, así lo demuestra.

Las tres se reunieron en El Espectador para debatir con el experto en televisión Germán Yances los logros y desafíos de la figura del defensor del televidente en el país de cara a la transformación de la Comisión Nacional de Televisión y de la convergencia de medios que desde ya imponen las nuevas tecnologías.

Todas mujeres, por pura coincidencia, están de acuerdo con que más allá de ser jueces o abogadas, o de que se den cambios frente a las quejas de los televidentes, su trabajo consiste realmente en fomentar la crítica, propiciar el debate y, por encima de todo, asegurar que los canales sepan que millones de colombianos los están vigilando. El objetivo es que con cada programa los televidentes adquieran elementos necesarios para decidir lo que van a ver. Además, el  crítico y académico Germán Rey analiza los contenidos en la televisión colombiana y el proyecto de ley que presentó el Gobierno al Congreso, el cual habla de las nuevas promesas de la Entidad Nacional de la Televisión, en reemplazo de la Comisión Nacional de Televisión.

‘No tenemos que rendirle cuentas a nadie’
Amparo Pérez, Canal Caracol


Ya no es como antes. Actualmente la gente sabe que las defensoras del televidente somos figuras útiles. Cuando empezamos, teníamos 10 ó 12 quejas por día, hoy pueden llegar hasta mil, acerca de diversas temáticas, la mayoría respecto a los horarios. Como defensora he hecho 549 programas, cualquiera se preguntaría de dónde saco tantos temas, lo cierto es que son los televidentes los que siempre están proponiendo temáticas para desarrollar. No obstante, creo que todavía no han aprendido cuál es la función del defensor, nosotros no podemos resolverlo todo. En algunos casos, por ejemplo, el televidente espera que la televisión eduque a sus hijos, pero no se puede olvidar que esa es una función que le corresponde a los padres y no a los canales. Al mismo tiempo creemos que la televisión nos va a dañar la imagen, hay un temor claro por la mirada del otro, la gente responsabiliza mucho a la televisión y no la mira como el medio de distracción y entretenimiento, que también es.

Sin embargo, cada vez hay mayor receptividad en los canales con respecto a las quejas, hay una aceptación general hacia la figura del defensor. Desde luego, el consumidor de televisión es mucho más crítico que hace algunos años, ha aprendido a opinar, pero también es un poco más agresivo y prima el individualismo. En ese sentido tenemos que ser muy objetivos porque el televidente también se equivoca y esa es una mirada que muchas veces no se tiene en cuenta. En lo referente a la programación infantil, que genera tanta polémica, por ejemplo, los adultos generalmente suelen opinar por los niños, pero nunca les preguntan qué quieren ver o por qué lo quieren ver. En eso nos ayudarían mucho los observatorios de medios, pero con todo respeto, están en las universidades y no han adelantado procesos al respecto. Les hemos dicho que estudien qué impacto han tenido las novelas de narcotráfico, por ejemplo, en los niños, y no han hecho nada.

Estoy convencida de que los medios son muy resistentes a crear la figura del defensor porque es como si tuvieran al enemigo en casa, pero al mismo tiempo han aprendido a valorarla, cuidan más los contenidos, y lo mismo pasa con las empresas que hacen la publicidad. El comportamiento del canal se ha modificado a través de las quejas y una de las ventajas es que no tenemos que rendirles cuentas ni al Estado ni a la programadora. Mi principal objetivo es que el canal entienda que le debe responder al televidente, darle siempre una explicación. Somos como un puente de comunicación de los televidentes con los directores, productores, y eso desde luego siempre va a ser bueno.

‘La TV está sobrevalorada’
Paula Arenas, Citytv

No somos jueces de nadie ni tenemos una verdad absoluta, no estamos en ningún bando. Lo que buscamos las defensoras es darle elementos de juicio al televidente para que pueda tomar decisiones. En el caso de Citytv, la mayoría de quejas tiene que ver con la ciudad, el mayor protagonista es el hueco y en esa medida hemos descubierto que el defensor genera un vínculo entre los problemas de los televidentes y las instituciones que pueden resolver sus denuncias. En este caso, la defensoría se convierte en un puente más. Las preocupaciones del televidente del canal cambian un poco la agenda del defensor, que se enfoca más en temas de ciudad. Por eso, a falta de quejas específicas relacionadas con horarios o contenidos, hemos desarrollado temas didácticos para aprender a ver televisión, nos hemos ido más por el lado académico.

En cuanto a la regulación de contenidos, creo que debe primar la libertad de expresión. Un ejemplo es la prohibición expresa en los horarios infantiles de temáticas sexuales. A mi juicio, va en contra de las audiencias y además de la Ley de Infancia, que dice que el Estado está en la obligación de informar a los niños sobre sus derechos, hacer campañas de prevención, de reconocimiento y apreciación del cuerpo.

Más que regular, que defender al televidente, se trata de darle al final del día las herramientas para que escoja mejor. Finalmente, el televidente es el que tiene que aprender a ver televisión, a escoger qué es lo que ve. No podemos olvidar que vamos hacia la convergencia, donde nadie va a poder regular la gran fuente de contenidos. Ahí será clave el criterio del televidente. El otro punto, que se ha tratado poco, es que la televisión está sobrevalorada y la verdad es que son menos los televidentes de lo que se cree.

Es claro que si no fuera por ley, no existiríamos, somos una piedra en la parrilla de programación, acomodarnos no es fácil, pero a través de nuestro oficio buscamos generar un nicho para el debate a través del cual los canales sepan que alguien los está vigilando.

‘Asumo la posición de los televidentes’
Consuelo Cepeda, Canal RCN

Inicialmente se creía que los defensores del televidente no servíamos para nada, pero después de varios años, ese prejuicio está superado. Y lo demuestra el hecho de que nuestra función sí da resultados porque el televidente se siente de verdad escuchado, todo se responde a través de correos o en el mismo programa. Aunque los resultados no sean inmediatos y nunca vayamos a lograr, por ejemplo, que se acaben los reality shows, en el caso del canal RCN se ha mejorado mucho el contenido. Personalmente me doy cuenta de que el defensor del televidente ha cogido fuerza y de que es un espacio democrático cuando voy al mercado, cuando entro a un parqueadero y la gente me reconoce.

Y es que la materia prima de un canal es el televidente, eso permite que como defensoras tengamos la libertad absoluta de decir lo que creamos conveniente. Por eso, aunque la defensoría comenzó como una obligación legal, hoy se ha convertido en una necesidad. Sería una acto antidemocrático quitar hoy a las defensoras. A mí me haría feliz que se aboliese esa ley y hubiese la voluntad política de cada medio de poner su defensor, pero sabemos que no es un asunto sencillo.

En cuanto a los contenidos, hay un gran vacío de una buena televisión pública que compita con la programación de los canales privados. Hoy la gente tiene más criterio, eso queda claro con las constantes críticas frente a contenidos como los que se emiten en el noticiero del mediodía. No se puede subvalorar la capacidad del televidente, que detecta desde los errores más notorios. Lo digo porque los canales terminan muchas veces validando información que saben que no es verídica y la publican, hay una tendencia a tener contenidos sensacionalistas y ahí lo que hay es un manejo interesado del medio.

Respecto al cambio de los horarios, que es uno de los temas que más preocupa a los televidentes, creo que debería haber un acuerdo para crear un mecanismo visible que informe a todos los televidentes acerca de los cambios. Lo cierto es que nos estamos dando mucha importancia como defensoras cuando por fuera del ámbito televisivo todos van a tener la libertad de ver lo que quieran y programar lo que quieran. Ahí las defensoras no vamos a tener mucho que hacer.

vlondono@elespectador.com

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