Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo le cambió el destino. Un día, buscando una actividad diferente a su profesión como odontóloga, nunca ejercida, o a su labor junto a su esposo en una agencia de publicidad, se topó con el programa de platería que ofrecía la Escuela.
Ahí descubrió la magia, la alquimia de la plata líquida y las posibilidades del material. A partir de ese momento dejó de trabajar y comenzó a estudiar la plata y sus técnicas para aprehenderlas.
Alexandra Agudelo expone en Deimos Arte su más reciente trabajo. Al ver su obra minuciosa, sorprendente en su belleza, diferente a lo que se suele ver en platería, pareciera que llevara mucho tiempo en este oficio. Sin embargo, fue una estudiante graduada apenas en el 2007 y los frutos de su trabajo y creatividad ya han tenido reconocimientos, como los Lápiz de Acero que le otorgaron en 2007, 2009 y 2010.
Ensayos y errores han sido fuente de encuentros y descubrimientos. “En la Escuela había una feria interna donde cada uno ponía sus creaciones en una mesita. A mí nadie me compró nada, mi marido me compró unas mancornas casi que por pesar. En esa mesa expuesta, había un objeto que se me había dañado pero a mi me parecía divino”, recuerda Agudelo. Alguien hizo un registro fotográfico de la pequeña feria doméstica y la foto del objeto imperfecto le llegó por alguna casualidad a Lina Moreno de Uribe, quien decidió comprarlo para hacerle un regalo a la Reina de España en una de sus visitas oficiales. Ese evento y haberse dado cuenta de que en las imperfecciones también se descubría la belleza, la motivaron a seguir en el oficio .
Una de sus máximas ha sido hacer de la platería algo cercano, hacerla parte de lo cotidiano y alejarla de las vitrinas intocables y de la armada de personal en guantes blancos que dedican media mañana a su limpieza y cuidado. Agudelo asegura que no brilla ni pule la plata. Le gusta mostrar el material sin maquillaje, al natural, como se ve en el taller y no en las estanterías iluminadas. Primero vienen los granos, después la fundición, luego la lámina, la que trabaja a punta de cinceles y golpes de martillo con los que le dará las texturas, los repujados y los detalles finales. Es lo que se llama el trabajo de “plata batida”, la técnica tradicional precolombina.
En cuanto a las formas, se nutre mucho de la naturaleza, de las formas orgánicas que encuentra en las hojas de los árboles y plantas, en las semillas, en los frutos, y también en los diseños precolombinos de culturas como la de los Calima, Arhuaco o Quimbaya. Para Agudelo, es fundamental hablar de “lo que somos”, de las raíces, sacar provecho de esa rica cultura milenaria y volver la mirada hacia nosotros sin tener que mirar afuera.
Desde hace un tiempo, empezó a dejarse seducir por el tejido del gorro Kogui, el algodón de los Guane, los tejidos de los Arhuacos, y encontró en la plata una manera de trasladarlos. Agudelo encuentra en ese contraste de texturas formas de exploración donde lleva lo suave del algodón a una caricia petrificada en plata. El resultado está cargado de sensualidad, sus objetos llaman al sentido del tacto y a recorrer con los dedos los surcos del metal.
Lleva seis semestres estudiando Artes Plásticas, recorrido académico que ha nutrido su oficio en la platería y que le ha dado la posibilidad de mirar en profundidad otras aproximaciones. Por eso, el color de los óleos, las luces y las sombras de la fotografía y la maleabilidad de la cerámica permean sus bellos objetos. Se suma la característica de la simplicidad, ese periplo difícil que supone llegar a lo esencial para llegar a la elegancia y a la sobriedad.
Sin duda, su trabajo está desprovisto de adornos para que la mirada se centre en el espíritu del material, al que le gusta contrastarlo con opacos y brillantes para así resaltar ciertos detalles. Una obra delicada, inteligente y sensual que rescata las prácticas ancestrales.
Deimos Arte. Carrera 12# 79-40. Teléfonos: 249 9868- 217 8833. www.deimosarte.com