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Con más de 35 años de vida artística, la compañía ha logrado posicionarse como una de las más prestigiosas a nivel internacional, no sólo por la técnica de sus bailarines, sino porque sus producciones son el resultado del trabajo en equipo. Música, escenografía, iluminación y vestuario se suman para entregar al público una experiencia sensorial en movimiento.
Unión. Esta es la palabra con la que Paulo Pederneiras, el director, define el espíritu de la compañía. “Invitamos a personas y artistas de todas partes, de todas las disciplinas, para que aporten nuevas ideas y enriquezcan la obra. La idea es que las personas estén siempre conversando, en colaboración. Sumar las ideas es fundamental”, explica. Paulo Pederneiras, Fernando Velloso, Freusa Zechmeister y Rodrigo Pederneiras integran este núcleo creativo que materializa las ideas.
Las dos obras que han traído a Colombia, Parabelo y Onqotô, son el resultado de esta constante interacción. En ellas no existe un elemento que resalte más que el otro, sino que todos dialogan entre sí. En Parabelo, la figurinista Zechmeister aprovecha el tul negro que visten los bailarines para crear un contrapunteo de luz y sombra que viste los cuerpos en movimiento. En Onqotô, los opuestos —verticalidad y horizontalidad, caos y orden, brusquedad y blandura, volumen y escasez— se superponen en consonancia y disonancia con la banda sonora.
La música, para Rodrigo Pederneiras, es el punto de partida: “Yo estoy muy presente en el proceso de creación musical. Al contrario de la mayoría de los coreógrafos, que no trabajan a partir de la música y que la consideran un simple acompañamiento, mis ideas surgen a partir de ella”. La música de Tom Zé ,José Miguel Wisnik y Caetano Veloso se fusiona y se complementa con los plásticos y explosivos movimientos de los bailarines.
En asocio con el V Festival Internacional de Ballet de Cali, el Grupo Corpo se presenta este viernes y sábado en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Durante una hora y cuarenta y cinco minutos, el público será testigo de su esencia coreográfica. “Tenemos influencias fuertes de Europa, de negros africanos, de indios, y de eso surge una forma de ser única, una mezcla. Europa tiene una cultura impresionante, pero por lo que veo en la danza y en la música popular actual, América Latina tiene más creatividad, hay una fermentación en nuestra región”. Una combinación de técnica clásica con una relectura contemporánea de las danzas populares de Brasil.